Devastación en La Guaira y respuesta global
Las autoridades venezolanas bloquearon el acceso a La Guaira, la zona más golpeada por los sismos de magnitud 7.2 y 7.5. Hasta ahora, se reportan al menos 1.430 fallecidos, más de 3.200 heridos y cerca de 69.000 personas desaparecidas.
Rescatistas de varios países trabajan sin descanso. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, informó que intentan liberar a Onai Quiñonez, atrapado en una estructura inestable. “Primero Dios, lo vamos a lograr”, escribió en X, donde compartió imágenes de la operación.
Gustavo Petro, su homólogo colombiano, insistió: “Esta es la hora del desbloqueo de Venezuela, presidente Donald Trump”. El Tesoro de EE.UU. suspendió temporalmente algunas sanciones hasta el 23 de octubre para facilitar la ayuda humanitaria.
Milagros entre los escombros
El Departamento de Estado confirmó el rescate de un bebé con vida, tras 72 horas. “A pesar de las circunstancias imposibles, la esperanza perdura”, publicó.
En Playa los Cocos, voluntarios sacaron a un hombre que, desorientado, gritaba por su familia. Equipos salvadoreños rescataron a Marlene Angulo, de 69 años, quien pidió una Coca-Cola al ser liberada. Rescatistas colombianos hallaron con vida a Moisés, un niño de 11 años que estuvo tres metros bajo los escombros.
En Caraballeda, más de 200 cuerpos fueron colocados al aire libre para identificación. Las familias enfrentan costos de 350 a 450 dólares para incinerar a sus seres queridos. El Hospital Domingo Luciani, en Caracas, atiende a numerosos heridos con fracturas y traumatismos.
Colombia reportó al menos 24 ciudadanos fallecidos y repatrió a 47, entre ellos 19 niños deportistas. Rescatistas mexicanos piden silencio entre los escombros, esperando señales de vida.
La solidaridad internacional no cesa, pero la magnitud de la tragedia aún se mide entre el dolor y la esperanza.




