La respuesta de Washington llega rápido
Un día después de que Andrés Manuel López Obrador saliera de su retiro para pedir ayuda solidaria a Cuba, el embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, dio su propia receta. Fue directo y claro.
“Parafraseando al secretario de Estado, Marco Rubio, la mejor forma de ayudar al pueblo cubano es empoderándolo, no al régimen que los ha oprimido durante décadas”,
expresó el diplomático en redes sociales. Un mensaje que no parece casual. Es la respuesta oficial de Washington a la iniciativa del expresidente mexicano.
Un contexto complicado y dos visiones
Esta declaración llega el mismo día que Donald Trump hablaba de un posible acuerdo con la isla. Pero las palabras del embajador pintan un panorama distinto al discurso humanitario que viene desde México.
La crisis en Cuba es profunda. Estados Unidos estableció un bloqueo petrolero desde enero y cortó los suministros desde Venezuela. Luego vino la orden ejecutiva de Trump: impuestos a cualquier país que suministre crudo a la isla.
Fue precisamente por esto que AMLO rompió su silencio. Invitó a depositar en una cuenta para comprar alimentos, medicinas y combustible. Citó al general Cárdenas y la invasión de Playa Girón: «No es lícito preconizar nuestra indiferencia ante su heroica lucha, porque su suerte es la nuestra».
Desde el gobierno actual, Claudia Sheinbaum respaldó totalmente a su antecesor. Durante una gira por Nayarit garantizó que México seguirá apoyando a Cuba por “razones humanitarias y de solidaridad histórica”.
“Vamos a seguir apoyando al pueblo de Cuba desde el gobierno, y quien quiera apoyar, que apoye”,
dijo la presidenta. Dos países vecinos, dos formas radicalmente diferentes de entender la ‘ayuda’. Una mira al gobierno, la otra dice mirar solo al pueblo. La geopolítica nunca es simple.




