Nueva escalada en el estrecho de Ormuz
Estados Unidos lanzó múltiples ataques aéreos contra Irán el domingo, en respuesta a una acción iraní contra un buque portacontenedores en el estrecho de Ormuz. El ataque inicial incendió la embarcación y dejó a un tripulante desaparecido.
Teherán replicó con ofensivas contra Baréin, Kuwait, Qatar, Jordania y Omán. Esta última nación, ubicada al otro lado del estrecho, enfrenta presión iraní para que coopere en la gestión del tráfico marítimo.
El ejército estadounidense señaló que busca “degradar” la capacidad de Irán para atacar barcos comerciales que transitan libremente por la vía fluvial. La declaración llegó tras una tercera ronda de ataques, que se extendió hasta la madrugada del lunes.
Medios estatales iraníes confirmaron explosiones en varios puntos. La primera oleada estadounidense, el domingo por la mañana, fue una represalia directa por el ataque iraní al portacontenedores el día anterior. En respuesta, Irán atacó a países árabes del Golfo, intensificando un ciclo de violencia que pone en riesgo las negociaciones entre Teherán y Washington para poner fin al conflicto.
Objetivos militares y reacciones
Horas después, Estados Unidos volvió a atacar. El gobernador de la isla de Qeshm, cerca del estrecho, reportó menos de una docena de proyectiles contra objetivos militares, sin víctimas, según la agencia estatal IRNA. También se oyeron explosiones en Bandar Abás y Hajiabad.
Un funcionario estadounidense, que habló bajo anonimato, dijo que algunos ataques apuntaron a sistemas de misiles, defensa aérea y embarcaciones de la Guardia Revolucionaria paramilitar.
El Comando Central de Estados Unidos indicó que impactó unos 140 objetivos, incluidos sitios de lanzamiento de misiles y drones, depósitos de municiones y equipos de comunicación.
Negociaciones al borde del colapso
Irán y Estados Unidos se encuentran casi en la mitad del periodo de 60 días de su acuerdo provisional, diseñado para alcanzar un cese definitivo de las hostilidades. El estrecho, ruta clave para el suministro global de petróleo y gas, se ha convertido en un punto de fricción que amenaza con romper las conversaciones.
“Un retorno a las hostilidades a gran escala tendría consecuencias catastróficas”, declaró António Guterres, secretario general de la ONU, según un comunicado.
Irán sostiene que el estrecho está cerrado; Estados Unidos lo niega. La tensión continúa en aumento.




