Pulso por el estrecho de Ormuz
La pugna entre Washington y Teherán por el control del estrecho de Ormuz escaló esta semana con ataques y declaraciones cruzadas. “Ormuz está abierto. Los golpeamos con dureza”, afirmó el presidente Donald Trump al término de una noche de bombardeos contra Irán. Teherán “no controla el estrecho”, agregó.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) respaldó la postura: las fuerzas estadounidenses están desplegadas para “garantizar la libertad de navegación, pese a las agresiones injustificadas, las amenazas y las declaraciones arbitrarias de Irán”. Poco después, el mando militar reportó nuevos ataques contra sistemas de misiles, defensa antiaérea y embarcaciones de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Horas antes, una aparente calma y conversaciones en Mascate —con mediación de Omán y Qatar— habían generado esperanzas de distensión. Pero la madrugada del sábado al domingo, Irán anunció el cierre del estrecho tras atacar con un dron a un buque con bandera de Chipre.
La respuesta de Washington fue inmediata: una tercera ronda de ataques contra 140 instalaciones iraníes en las inmediaciones del paso, elevando el total semanal a 310 blancos. “Irán tomó la decisión equivocada. Ahora está pagando las consecuencias”, declaró el secretario de Defensa, Pete Hegseth.
Teherán contraatacó con misiles hacia bases estadounidenses en Oriente Medio. Tres cayeron en Jordania, y Qatar reportó tres heridos —entre ellos un menor— por esquirlas durante la interceptación. Omán denunció haber sido blanco de ataques iraníes y convocó al embajador iraní para una protesta formal. Arabia Saudita condenó “el persistente comportamiento desestabilizador de Irán”.
Trump expresó frustración: “El sábado por la noche teníamos un acuerdo con Irán. Era perfecto para nosotros. Nada de programa nuclear, nada de esto, nada de aquello. Irán cedía en todo, pero salieron de la sala y una hora después lanzaron un dron contra un barco. Están enfermos”.
El asesor militar del líder supremo iraní, Mohsen Rezaei, advirtió: “Este paso estratégico vale más que decenas de bombas atómicas y la República Islámica lo protegerá”.
Para Trump, mantener abierto Ormuz es clave para evitar una depresión económica mundial. No obstante, el apartado quinto del memorando —que aborda el control del estrecho— ha generado controversia. Analistas señalan que su redacción reconoce a Irán cierta influencia sobre el paso que antes no tenía, y su ambigüedad podría alimentar nuevas fricciones.
El escenario complica las negociaciones sobre el programa nuclear iraní, donde crece el pesimismo incluso dentro de la administración estadounidense.




