La escalada que nadie sabe cómo terminar
Donald Trump volvió a las redes con un mensaje explosivo. Amenazó con atacar plantas eléctricas y puentes de Irán si no reabre el crucial Estrecho de Ormuz para el martes. Terminó su publicación con un sarcástico “Alabado sea Alá”.
El detonante fue el dramático rescate de un piloto estadounidense, cuyo avión fue derribado por Irán. Trump describió una operación con decenas de aeronaves para sacar al militar “desde lo profundo de las montañas”. Pero Teherán cuestiona la versión y hasta prometió una recompensa por el “piloto enemigo”.
“Parece que Trump se ha convertido en un fenómeno que ni los iraníes ni los estadounidenses pueden analizar plenamente”, dijo el ministro de Cultura iraní, Sayed Reza Salihi-Amiri, en una entrevista. Añadió que Trump “cambia constantemente entre posturas contradictorias”.
Una guerra que ya golpea a civiles
Mientras los líderes lanzan amenazas, la población paga el precio. Irán ha atacado infraestructura clave en países del Golfo: plantas eléctricas, petroquímicas y hasta desalinizadoras, vitales para el agua potable.
En respuesta, la misión iraní ante la ONU calificó la amenaza de Trump como “clara evidencia de intención de cometer crímenes de guerra”. Expertos legales recuerdan que atacar infraestructura civil solo se permite si la ventaja militar supera claramente el daño a la población.
El balance humano es devastador. Más de 1.900 personas han muerto en Irán desde que comenzó este conflicto hace poco más de cinco semanas. En Líbano, la cifra supera los 1.400 fallecidos y hay más de un millón de desplazados.
El juego geopolítico del petróleo
La nueva fecha límite de Trump pone el foco en el Estrecho de Ormuz, arteria vital para el petróleo del Golfo Pérsico hacia Europa y Asia. Algunos barcos ya pagan a Irán por pasar.
Un portavoz presidencial iraní escribió que el estrecho podría reabrirse… si los ingresos por tránsito compensan a Irán por los daños de la guerra. Es un chantaje económico en toda regla.
Mientras tanto, Omán intenta mediar como ha hecho antes entre Washington y Teherán. Viceministros se reunieron para discutir propuestas que garanticen un “tránsito fluido”. Pero los antecedentes no son alentadores: Trump ha emitido plazos similares antes y los ha extendido cuando anunciaban avances diplomáticos.
La pregunta que flota en el aire es la misma que muchos se hacen: ¿hasta dónde llegará esta vez? La capacidad del debilitado ejército iraní para seguir contraatacando ha sorprendido a muchos. Y Trump, según sus propios críticos, es impredecible.
Lo único claro es que cada día que pasa, más familias en toda la región lloran a sus muertos.




