Los verdaderos cazadores de huevos tienen cola y pelaje
Olvídate de los niños corriendo por el jardín. En Santiago de Chile, la tradición de buscar huevos de Pascua tiene unos participantes mucho más peludos. El Bioparque Buinzoo transformó este domingo la festividad en una sesión de enriquecimiento ambiental para sus residentes.
Suricatas, lémures, monos e incluso pequeños felinos como caracales se convirtieron en los protagonistas. Los cuidadores escondieron sus premios—nada de chocolate—en bolsas decoradas con motivos pascueros.
“En la naturaleza, estos animales pasan gran parte de su vida buscando comida”, explicó Ignacio Idalsoaga, director del zoológico. El objetivo era claro: recrear ese comportamiento instintivo de una forma lúdica y estimulante.
Un menú especial, pero natural
Las sorpresas estaban adaptadas a cada dieta. Para los carnívoros, bolsitas con carne. Para los monos y lémures, frutas escondidas en cucuruchos de papel con orejas de conejo. Hasta las ovejas tuvieron que trabajar para conseguir su alimento, buscando dentro de esferas coloridas.
Idalsoaga fue enfático: los premios eran alimentos que consumirían en su hábitat, no golosinas humanas. Es una práctica que lleva 16 años realizándose, mezclando entretenimiento para visitantes con bienestar animal.
Ver a una suricata revisando meticulosamente una canasta entre las rocas, o a un caracal saltando ágilmente a las ramas por su recompensa, cambia por completo la perspectiva del juego. Aquí, la búsqueda no es solo diversión; es una conexión con sus instintos más básicos.




