La desconexión que enciende las carreteras
La Segob dijo que no había motivos para un paro nacional. Los gremios de transportistas y agricultores, que planean paralizar al menos 20 estados este lunes, respondieron con una palabra: simulación.
Jeannet Chumacero, de la ANTAC, fue directa. Las mesas de diálogo con el gobierno federal desde el año pasado han sido puro teatro. “Se mantiene firme”, aseguró sobre la movilización.
“Negar la existencia de motivos es una clara muestra de desconexión, de insensibilidad y falta de conocimiento de la realidad (…). ¿Que no existen razones? Entonces cómo nos explican los asesinatos, los asaltos, las desapariciones de transportistas en carreteras, todos los días”.
Ahí está el meollo. Mientras la Secretaría emite un comunicado pulcro hablando de “diálogo permanente”, en el pavimento la realidad es otra: robos, pérdidas millonarias y lo más grave, vidas en riesgo.
Chumacero, también a nombre del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano, lanzó una acusación más dura: el gobierno no solo minimiza, niega la problemática. Y al negarla, ofende a miles de víctimas.
“Tienen que asumir su responsabilidad. Nos manifestamos porque estamos cansados de promesas incumplidas, de discursos vacíos”.
La frustración es palpable. No es solo por malos tratos o tarifas bajas. Es por seguridad básica. Es por garantizar que salir a trabajar no sea una sentencia.
Ante esto, la postura oficial parece flotar en otro planeta. La Segob repite como mantra que “siempre ha estado abierta al diálogo” y que estará “atendiendo” las manifestaciones.
Pero los gremios ya no compran el discurso. Responsabilizaron al gobierno federal “de cualquier consecuencia” por no atender sus demandas de fondo. Es un ultimátum.
Cuando las palabras oficiales chocan tan brutalmente con la experiencia diaria en las carreteras, lo que queda no es diálogo. Es un abismo. Y del otro lado, solo hay camiones parados y una paciencia agotada.




