El descontento civil en torno al convenio de cooperación hídrica entre la Junta Central de Agua y Saneamiento de Chihuahua (JCAS) y la Agencia Israelí Mashav ha escalado a nivel nacional. La movilización, impulsada en TikTok por la usuaria @amigamagica, se realizará el sábado 1 de agosto a las 09:30 horas en diversas ciudades del país.
Los puntos de reunión incluyen desde la Estela de Luz hacia el Zócalo en Ciudad de México, hasta concentraciones en Tabasco, Pachuca, Ciudad Juárez y Jalisco. El acuerdo, firmado en 2023 bajo el gobierno de María Eugenia Campos Galván, es el centro del debate.
El vacío legal del convenio
De acuerdo con Luis Andrés Rivera Levario, vocero de Salvemos los Cerros de Chihuahua, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) confirmó que no existen instrumentos jurídicos vigentes entre Israel y Chihuahua. Esto, según los activistas, viola la Ley sobre la Celebración de Tratados, que exige registrar cualquier acuerdo interinstitucional ante la Cancillería.
“Quedó en una situación en un limbo donde es imposible solicitar cuentas, ya que no existe jurídicamente”, señaló Rivera Levario en entrevista con el IMER.
La organización civil sostiene que el convenio opera en total opacidad al carecer del registro ante la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexcid).
Preocupación técnica
Más allá de lo legal, los manifestantes critican el modelo tecnológico propuesto. La ósmosis inversa, explican, no es viable para Chihuahua por la ausencia de mar. Señalan que los pozos acuíferos ya están salinizándose por mal manejo, y la tecnología solo agravaría la salinización de suelos.
“Nos vienen a ofrecer una solución de alto riesgo”, agregó el vocero.
La verdadera solución, insisten, está en proteger zonas de recarga hídrica y realizar una reconversión agrícola e industrial. La comunidad exige que las autoridades den por terminado el acuerdo, al que consideran inexistente.




