El domingo, Estados Unidos lanzó bombardeos contra objetivos de la Guardia Revolucionaria de Irán. La acción responde al fallecimiento de soldados estadounidenses en Jordania.
Según el Comando Central de EE.UU., los ataques dañaron instalaciones de vigilancia costera, defensa aérea y depósitos de misiles. El objetivo: debilitar el control iraní sobre el estrecho de Ormuz, ruta clave para el comercio de petróleo.
La ofensiva suma ocho días. Washington ha atacado infraestructura estratégica iraní. Teherán respondió con bombardeos contra instalaciones en Kuwait, además de amenazar a otros aliados de EE.UU. en la región.
Las autoridades estadounidenses indicaron que el bombardeo fue represalia por un ataque iraní a una base militar en Jordania. Allí fallecieron dos soldados estadounidenses, uno está desaparecido y cuatro resultaron heridos. Desde el inicio del conflicto, EE.UU. reporta 16 militares fallecidos y más de 430 lesionados.
Irán afirmó que los bombardeos dejaron al menos 50 personas fallecidas y más de 500 heridas. La agencia iraní de energía atómica confirmó que un ataque alcanzó el sitio de construcción de la central nuclear de Darkhovin, en el suroeste del país.
Impacto en el Golfo Pérsico
Kuwait y Baréin activaron defensas antiaéreas ante drones y misiles iraníes. Autoridades kuwaitíes reportaron nuevos ataques contra una planta de energía y desalinización, infraestructura vital para el agua potable.
Emiratos Árabes Unidos pidió moderación a todas las partes, luego de que medios iraníes difundieran amenazas contra aeropuertos y puertos emiratíes. La tensión se mantiene alta, con el control del estrecho de Ormuz como factor central.




