Los insurgentes hutíes de Yemen anunciaron el lunes un embargo marítimo contra Arabia Saudí como represalia por el bloqueo que el reino mantiene sobre Yemen y un reciente ataque contra el aeropuerto internacional de Saná. La medida amenaza una de las vías fluviales más vitales para el transporte global y reaviva los temores de un conflicto renovado.
Las razones detrás del anuncio
Yahya Saree, portavoz militar hutí, afirmó en un video que el bloqueo naval entra en vigor de inmediato, en lo que describió como una “ecuación de ojo por ojo”. Nasruddin Amer, subdirector de la oficina de medios hutí, señaló en la red social X que el estrecho de Bab al-Mandeb quedará cerrado a los saudíes en respuesta al “bloqueo injusto del reino sobre los yemeníes durante más de 10 años”.
Bab al-Mandeb, en el extremo sur de la península arábiga, es la puerta de entrada al mar Rojo. Por allí transita un 12% del comercio mundial y una cuarta parte del comercio global de contenedores hacia y desde el canal de Suez.
La respuesta saudí y el impacto en el petróleo
El ejército saudí aseguró que mantendrá abierta la vía fluvial. El portavoz militar Turki al-Malki declaró: “Todas las amenazas hutíes contra las embarcaciones en tránsito serán abordadas de manera firme y expedita, debido a que este tipo de amenazas son una violación flagrante de las leyes internacionales y caen en la categoría de actos de piratería marítima”.
Arabia Saudí ya enfrentaba presión al utilizar su oleoducto Este-Oeste hacia el mar Rojo como alternativa al estrecho de Ormuz, controlado por Irán desde el ataque del 28 de febrero. La firma Rystad Energy estima que unos 2,5 millones de barriles de petróleo al día podrían estar en riesgo.
Los hutíes demostraron su capacidad para interrumpir el transporte marítimo al atacar más de 100 embarcaciones durante la guerra entre Israel y Hamás. Sigue sin claro si reanudarán ese nivel de ataques contra Arabia Saudí.
La tregua alcanzada en 2022 se ha visto amenazada tras el ataque saudí al aeropuerto de Saná, según los hutíes, y el posterior lanzamiento de misiles y drones contra el aeropuerto de Abha. Al permitir un vuelo internacional sin aprobación saudí, los hutíes buscan imponer su control sobre el espacio aéreo yemení.
Saree insistió: “Reafirmamos el derecho de nuestro gran pueblo a responder al bloqueo con un bloqueo”, y advirtió que están preparados para una “escalada integral y decisiva” contra el “imprudente enemigo saudí”.
Interrumpir el tránsito por Bab al-Mandeb obligaría a las navieras a rodear el cabo de Buena Esperanza, incrementando costos significativamente. El gobierno de Estados Unidos ha señalado que esa ruta añadiría unos 4.345 kilómetros al viaje desde Arabia Saudí.




