Emoción y legado en San Antonio
Victor Wembanyama apenas podía articular palabras. Minutos después de que los Spurs de San Antonio aseguraran el título de la Conferencia Oeste y el boleto a las Finales de la NBA contra los Knicks, una pregunta sobre Gregg Popovich lo desbordó.
“No sé qué significa para él. Es un tipo con más experiencia que casi cualquiera, ha pasado por tantas cosas… Está atravesando situaciones que ni imaginamos. Necesito llamarlo, verlo, hablar con él”, expresó el pívot, visiblemente conmovido.
Popovich, de 77 años, sufrió un derrame cerebral en noviembre de 2024 que puso fin a su carrera como entrenador. Hoy es presidente de operaciones de los Spurs —y, extraoficialmente, “El Jefe”, como se presentó al mostrar una camiseta con esa frase en su primera aparición pública tras el incidente.
Aún usa bastón, pero su influencia no se ha desvanecido. Visita entrenamientos, asiste a partidos y, tras una derrota en las finales de conferencia, dio una arenga en el vestuario.
Devin Vassell lo describió así: “Tiene una sabiduría que no puedes dar por sentada. Ayuda muchísimo”.
El primer duelo de la serie ante Knicks será el miércoles en San Antonio. El entrenador neoyorquino, Mike Brown —exasistente de Popovich—, bromeó que el cruce le ahorraría vuelos para su familia. “Su presencia es enorme. Siempre lo será”, afirmó Brown.
Popovich incluso recibió al equipo en el aeropuerto tras una expulsión de Wembanyama por un codazo. “Nos da retroalimentación constante”, dijo el francés, sin revelar el mensaje.
Con cinco anillos como entrenador, Popovich guio a los Spurs en 1999 ante los mismos Knicks. Ahora, Mitch Johnson encara su primera final. Y Wembanyama lo sabe: nadie conoce mejor el camino que “El Jefe”.




