El ajedrez comercial entre México y Corea del Sur se intensifica
Marcelo Ebrard y Yeo Han-koo se sentaron a la mesa. No fue un café cualquiera. Fue una jugada estratégica en medio de la tormenta arancelaria que México desató en enero de 2026.
Más de mil 400 productos provenientes de países sin tratado —como China, India y Corea del Sur— ahora cargan con aranceles de hasta 50%. Sectores clave: autopartes, textiles, acero, electrodomésticos, aluminio, muebles y cosméticos. El gobierno mexicano lo justifica como defensa de la industria nacional. Pero en Seúl, la preocupación es real.
“Corea del Sur ha insistido en la importancia de avanzar hacia un acuerdo comercial con México, considerado su principal socio en América Latina.”
Y no es para menos. Gigantes como Hyundai, Kia y Samsung operan en México aprovechando el TMEC para exportar a Estados Unidos. Pero los nuevos aranceles ponen en jaque esa ventaja.
¿Qué se cocina realmente?
La Secretaría de Economía fue clara: no hay negociación de un tratado de libre comercio en curso. Pero ambos países coincidieron en la urgencia de modernizar su relación bilateral. ¿Suena a baile de aproximación? Sí. Pero también a presión real.
Funcionarios coreanos han advertido que sus empresas enfrentan dificultades por los cambios en la política comercial mexicana. Y mientras tanto, México se prepara para la revisión del TMEC en julio, en medio de inflación y desaceleración.
La pregunta del millón: ¿este acercamiento es solo un gesto diplomático o el preludio de un acuerdo que cambiaría las reglas del juego? Por ahora, las fichas siguen moviéndose.




