El gobierno de Estados Unidos avanza con una nueva ofensiva comercial. El Departamento de Comercio propuso imponer aranceles de entre 10% y 12.5% a productos de unos 60 países, entre ellos México, China, Japón, Reino Unido y la Unión Europea.
La medida se apoya en una investigación sobre presuntas deficiencias en la supervisión de cadenas de suministro donde se emplea trabajo forzado. Washington sostiene que la falta de controles genera una competencia desleal para los trabajadores estadounidenses.
Detalles de la medida
Los nuevos gravámenes no entrarían en vigor de inmediato. Deberán pasar por un periodo de consultas y posibles ajustes. La Casa Blanca busca utilizar el artículo 301 de la Ley de Comercio de 1974, herramienta que permite sancionar a países cuando se considera que afectan los intereses económicos de Estados Unidos.
La administración de Donald Trump intenta así retomar su agenda proteccionista después de que el Tribunal Supremo frenara parte de sus anteriores medidas arancelarias.
Reacciones en Europa
La propuesta ya genera inquietud en Bruselas. La Comisión Europea considera que los aranceles podrían ser una forma indirecta de restaurar la política comercial agresiva de Washington. Además, sostiene que la medida podría contradecir el acuerdo arancelario alcanzado previamente.
El anuncio ocurre en un contexto internacional complejo, con tensiones geopolíticas y presiones económicas por conflictos como la guerra en Irán y el alza en los precios de la energía. Analistas advierten que la decisión podría abrir una nueva etapa de disputas comerciales entre Estados Unidos y sus principales socios.




