La ucraniana Oleksandra Oliynykova perdió el sábado ante la rusa Diana Shnaider en la tercera ronda de Roland Garros por 7-5, 6-1. Pero antes de responder preguntas en conferencia, leyó un comunicado.
“Sé que algunas personas no están de acuerdo con mis acciones. Preferirían que me quedara en silencio. Pero lo que hago no es política, es humanidad”, declaró. “Cuando fallecen personas, cuando niños pierden la vida, cuando la violencia se celebra, no podemos fingir que no pasa nada”.
Oliynykova dijo que hablar con jugadoras rusas es imposible porque, según ella, “tienen esas creencias horribles”. Días antes, había acusado a Shnaider de dar “me gusta” a propaganda rusa y de jugar un torneo de exhibición en Rusia patrocinado por Gazprom, empresa que —afirmó— “financia crímenes de guerra”. “Mi hogar es atacado con dinero de Gazprom”, añadió.
Shnaider, preclasificada 25, dijo tras el partido que no sabía de esos comentarios y no le interesaban. Sobre el evento con Gazprom, explicó: “Viajo todo el año. Solo tengo una oportunidad de jugar frente a mi familia, para pasar más tiempo en casa”.
Otra ucraniana, Marta Kostyuk, rompió en llanto al contar que un misil casi impactó la casa de sus padres el mismo día de su partido. Dijo sentirse agotada de alzar la voz, pero seguirá haciéndolo.
Oliynykova concluyó: “Esta guerra define mi vida. Mi padre vuelve al ejército. Mi novio es soldado. Todo está definido por la guerra”.




