La leyenda sigue en pie
Venus Williams perdió. De nuevo. Pero escuchen bien, porque lo importante no es el marcador final. Lo importante es lo que dijo después.
La campeona de siete Grand Slams, con 45 años a cuestas, cayó 6-2, 6-4 ante Kaitlin Quevedo en el WTA de Madrid. Su décima derrota seguida en individuales. Cualquiera pensaría en el retiro.
Pero Venus piensa en París.
“Sí, quiero decir, para ensuciarme los pies, esto fue un gran comienzo… Nos encantaría seguir en marcha sobre la arcilla”,
Eso declaró tras el partido. Habla de Roland Garros como si fuera su próximo desafío, no su despedida. Eso es temple. Eso es amor por el juego.
Ajustes sobre la tierra batida
Williams no jugaba en arcilla desde Roland Garros 2021. Cinco años sin pisar Madrid. Reconoce que necesita tiempo para adaptarse otra vez.
“Todas estas cosas requieren ajustes. Empecé a practicar en arcilla un par de semanas después de Miami. Realmente no he jugado en arcilla en años”,
explicó con esa honestidad que la caracteriza.
Su última victoria fue hace nueve meses, en Washington. Este año suma derrotas en Auckland, Hobart, Melbourne, Austin, Indian Wells y Miami. Los números son fríos. La actitud de Venus no.
El privilegio de enfrentar a una leyenda
Del otro lado de la red estaba Kaitlin Quevedo, 20 años, española. Consiguió su primera victoria en un WTA 1000 y apenas su segundo triunfo profesional.
“Me sorprendió muchísimo… Estoy muy feliz de haber podido jugar por primera vez contra una leyenda así”,
dijo Quevedo, convertida en la española más joven en ganar un partido principal en Madrid.
Ahí está la belleza del deporte: una leyenda que sigue peleando y una nueva generación que crece enfrentándola.
Venus podría estar cómoda dando conferencias o disfrutando su vida fuera de las canchas. En cambio, elige seguir “ensuciándose los pies”. Porque cuando amas algo de verdad, no importan los números. Importa seguir intentándolo.
Roland Garros espera. Y Venus Williams también.




