¡Qué segunda parte, qué equipo!
La mentalidad ganadora del Inter de Milán está en otro nivel. Ayer, en San Siro, demostraron que no conocen la rendición. Tras ir perdiendo por dos goles ante el Como, los Nerazzurri dieron una lección de carácter y se metieron en la final de la Copa Italia.
La remontada fue puro teatro. Martin Baturina y Lucas Da Cunha habían puesto tierra de por medio para los visitantes. El partido parecía escaparse. Pero este Inter tiene algo especial.
Hakan Calhanoglu fue el faro. El turco despertó al gigante con un cañonazo desde lejos al 69′ y luego, con un testarazo imparable al 86′, igualó las cosas. Fue electricidad pura.
Y cuando todo olía a prórroga, llegó el golpe definitivo. A tres minutos del final, Petar Sucic apareció como un héroe inesperado.
El croata combinó con Calhanoglu en el área y empujó el balón a la red en medio de un auténtico aquelarre. San Siro estalló. Era el 3-2 definitivo.
Esta victoria huele a doblete. Con la Serie A casi en el bolsillo, ahora miran de frente a la final del 13 de mayo. Atalanta o Lazio les esperan.
Lo más impresionante es que esto no es casualidad. Hace solo nueve días, ya le habían dado la vuelta a un marcador similar (4-3) al mismo Como en liga. Es una costumbre.
La última Copa Italia fue en 2023. Parece que les ha sabido a poco y quieren la novena. Con esta actitud, con esta fe… ¿quién les para?




