Una lección de carácter en San Siro
La noche empezó con el susto. Un error, un golazo desde la mitad del campo y, de pronto, el líder caía 2-0 ante el colista. En San Siro se hizo el silencio. ¿Se venía una de las sorpresas del año?
Pero este Inter tiene otra pasta. La respuesta fue de manual: mentalidad, golpe de autoridad y una demostración de fuerza que enterró al rival en siete minutos mágicos.
“Una ráfaga de tres goles antes del descanso transformó el partido”, resume perfectamente lo que pasó.
Primero fue Zielinski desde los once metros. Dos minutos después, el capitán Lautaro Martínez, con un testarazo imparable, puso las tablas. Y justo antes del pitido final de la primera parte, el joven Esposito completó la remontada con otro cabezazo.
La segunda mitad fue un trámite. Dimarco, Bonny y Mkhitaryan cerraron la faena para un marcador final que no dejaba lugar a dudas: 6-2.
Lo que realmente importa: la clasificación
Más allá de los goles, este triunfo es oro puro en la lucha por el scudetto. El Inter se aleja seis puntos del AC Milan y nueve del Napoli campeón.
Con el Milan visitando a la Roma y la Juventus recibiendo al Napoli este fin de semana, esta victoria temprana es un golpe psicológico magistral. Demuestra que este equipo no se arruga cuando las cosas se ponen feas.
Como ex deportista que soy, te digo: estas son las victorias que forjan campeones. No ganar cuando todo va bien, sino levantarte cuando estás en la lona. El Inter pasó su examen más difícil hasta ahora.




