Internacional
Juez federal acusa al gobierno de Trump de desacato por deportaciones
Un juez federal pone en jaque al gobierno de Trump por ignorar órdenes judiciales en un caso de deportaciones.

El caos judicial que Trump no vio venir
Parece que al gobierno de Donald Trump le encanta jugar con fuego, y esta vez un juez federal decidió avivar las llamas. James E. Boasberg, el mismo magistrado al que el expresidente quería mandar a la calle, encontró causa probable para declarar en desacato penal a la administración por ignorar sus órdenes de frenar deportaciones a El Salvador. Sí, como si fueran aviones de juguete que no obedecen al control remoto.
El juego de poder que nadie pidió
Resulta que el gobierno, en su afán de deportar rápido y sin preguntas, mandó a varios vuelos con migrantes a una prisión salvadoreña antes de que pudieran apelar. Y cuando Boasberg dijo “¡Eh, paren esos aviones!”, la respuesta fue un silbido al aire digno de un mal vecino. El juez, con paciencia de santo pero firmeza de profesor de secundaria, advirtió que si no corrigen el error, podría haber audiencias y hasta un juicio. ¿Y si el Departamento de Justicia se hace el loco? Pues nombrará a otro abogado, porque en esto no hay vuelta atrás.
“La Constitución no es un buffet donde eliges qué órdenes judiciales seguir”, escribió Boasberg, en lo que podría ser el tuit más épico de un juez en la historia. Mientras tanto, la Casa Blanca, en modo damage control, dijo que apelará porque, claro, Trump está “100% comprometido” con proteger a EE.UU. de… ¿migrantes que ya están en una prisión en otro país? Suena a excusa de estudiante que olvidó la tarea.
Este caso es solo uno más en la larga lista de batallas legales entre el gobierno republicano y los tribunales, donde cada lado se tira la pelota como en un partido de tenis frustrante. Trump y sus aliados ya pidieron la cabeza de Boasberg, pero hasta el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, salió a decir que despedir jueces por desacuerdos no es la solución. Básicamente, el equivalente judicial de “chicos, por favor, dense un respiro”.
¿Solución mágica? El juez dijo que si el gobierno se hace cargo de los deportados y les da chance de apelar, el desacato podría evitarse. Aunque, sinceramente, nadie entiende cómo funcionaría eso sin traerlos de vuelta. Pero bueno, en este circo legal, cualquier cosa puede pasar.
¿Te sorprende este lío judicial? Comparte esta nota y descubre más sobre cómo el poder judicial le pone freno al ejecutivo. #JusticiaEnAcción
Internacional
Trump envía flota a Irán y exige acuerdo nuclear
Trump despliega portaaviones hacia Irán con un mensaje de fuerza, exigiendo negociaciones rápidas sobre el programa nuclear.

La presión militar de Trump llega al Golfo
El presidente estadounidense anunció en sus redes que una “imponente armada”, liderada por el portaaviones USS Abraham Lincoln, navega hacia Irán. Un movimiento calculado para forzar la mesa de negociaciones.
“Como ya le dije a Irán una vez: hagan un acuerdo”, escribió Trump, recordando la llamada ‘Operación Martillo de Medianoche’ lanzada en junio de 2025 contra objetivos iraníes.
Advirtió que un nuevo ataque sería “mucho peor” si no hay avances diplomáticos. La flota, según él, es “más grande” que la enviada previamente a Venezuela y está lista para actuar “con rapidez y violencia, si es necesario”.
Un ciclo que conocemos demasiado bien
Esto no es nuevo. Las tensiones se dispararon tras la retirada de EE.UU. del acuerdo nuclear de 2015. Desde entonces, Irán ha ido aumentando progresivamente el enriquecimiento de uranio, desafiando las advertencias occidentales.
Washington justifica su amplia presencia militar en la región como disuasión y protección de rutas energéticas clave. Pero los analistas ven otro patrón: estos movimientos de portaaviones suelen coincidir con intentos de forzar negociaciones indirectas.
La demostración de fuerza busca reforzar la posición de Trump en un eventual diálogo, en medio de una creciente inestabilidad regional.
Teherán responde: no a la coerción
Desde Irán, el gobierno rechazó las advertencias y reiteró que su programa nuclear tiene fines pacíficos. Acusaron a EE.UU. de recurrir a una “política de amenazas y presión militar”.
Funcionarios iraníes advirtieron que cualquier ataque recibiría una “respuesta proporcional”.
Las autoridades iraníes fueron claras: no negociarán bajo coerción. Cualquier diálogo futuro debe incluir el levantamiento de sanciones y respeto a su soberanía. Los medios estatales calificaron los mensajes de Trump como una “guerra psicológica”.
Un escenario repetido, con riesgos cada vez más altos. La pregunta ahora es si esta demostración abre puertas o las cierra definitivamente.
Internacional
Carney mantiene críticas a Trump pese a amenazas arancelarias
El primer ministro canadiense reafirma sus críticas a la coerción económica y desmiente versiones de una retractación.

El pulso comercial que Ottawa no se traga
Mark Carney no da su brazo a torcer. El primer ministro canadiense salió este martes a despejar cualquier duda: lo que dijo en Davos sobre la coerción económica de las grandes potencias, lo mantiene. Y así se lo hizo saber directamente a Donald Trump en una llamada telefónica reciente.
“Lo que dije en Davos lo dije en serio”, afirmó Carney al llegar a una reunión de gabinete en Ottawa.
La declaración es un rechazo directo a las versiones del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien había asegurado que el líder canadiense se había retractado de forma “agresiva”. Nada más lejos de la realidad, según Ottawa.
Una estrategia para no estar ‘en el menú’
Carney subrayó que Canadá fue uno de los primeros países en percibir el cambio de rumbo en la política comercial de Washington. Por eso, su gobierno ya trabaja en un plan B.
La estrategia busca reducir la dependencia de Estados Unidos firmando una docena de nuevos acuerdos comerciales en distintos continentes. Una respuesta directa a un entorno global más incierto, lleno de amenazas arancelarias y tensiones diplomáticas.
Las palabras de Carney llegan justo después de que Trump amenazara con imponer aranceles del 100% a productos canadienses si Ottawa avanzaba en un acuerdo comercial con China. El primer ministro fue rápido en aclarar: no hay negociaciones para un pacto integral con Beijing, solo ajustes limitados en algunos sectores.
Pero el mensaje central ya estaba lanzado en el Foro Económico Mundial. Allí, Carney llamó a las potencias medianas a actuar juntas frente a las presiones de los más fuertes, usando una frase que resume bien los tiempos que corren:
“Si no estás en la mesa, estás en el menú”.
Esta postura firme ha elevado el perfil internacional del primer ministro, pero también ha añadido una capa extra de tensión a la relación bilateral. Y todo esto ocurre en vísperas de la revisión del Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá prevista para este año. La partida está servida.
Internacional
Myanmar anuncia elecciones cuestionadas por represión y exclusión
La junta militar anunciará los resultados de unas elecciones celebradas bajo represión y ampliamente rechazadas por la comunidad internacional.

Myanmar anuncia resultados electorales en medio del rechazo internacional
La junta militar de Myanmar hará públicos esta semana los resultados de las primeras elecciones organizadas desde el golpe de Estado de 2021. Un proceso que la oposición y gran parte del mundo tachan de farsa, desarrollado en un contexto de violencia y exclusión política.
¿Un paso hacia la estabilidad o una pantomima sin legitimidad?
Las votaciones se celebraron en tres fases entre diciembre y enero. El régimen las promocionó como un camino hacia la normalidad, pero los críticos las ven vacías de credibilidad.
El Partido de la Unión, Solidaridad y Desarrollo (PUSD), aliado del ejército, arrasó en las dos primeras rondas. Según medios locales, ya tiene asegurada la mayoría parlamentaria para formar gobierno.
Aquí está el detalle clave: los comicios solo se realizaron en territorios bajo control militar. Eso es poco más de una quinta parte del país. Millones de personas quedaron directamente fuera del proceso.
Los ciudadanos que sí pudieron votar hablan de un clima de miedo. Algunos denunciaron presiones directas para acudir a las urnas, temiendo represalias contra sus familias.
Organizaciones de derechos humanos documentaron que al menos 404 personas han sido procesadas bajo una ley que penaliza con severidad cualquier crítica al proceso electoral.
La respuesta internacional ha sido unánime en su rechazo. La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) confirmó que no certificará los resultados. Considera que no cumplen con los estándares mínimos de credibilidad.
Por su parte, Naciones Unidas lanzó una advertencia clara: reconocer estas elecciones sería un retroceso para cualquier solución política real en Myanmar.
En resumen, la junta prepara su anuncio triunfal. Pero fuera de sus zonas controladas, y fuera de sus fronteras, lo que se anuncia es otra capa más en una crisis que lleva años sin visos de solución.

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