Un día que comenzó con sueños, terminó con pesadillas
La mañana del miércoles en Milán tenía sabor a Juegos Olímpicos. Hasta que llegó la noticia desde el otro lado del océano. Un suceso violento en una escuela de Tumbler Ridge, Columbia Británica, cambió todo el ánimo.
Los atletas y aficionados canadienses despertaron con un golpe duro de realidad. Lejos de casa, pero con el corazón puesto allí. Las autoridades confirmaron lo impensable: varias personas fallecidas, más de 25 heridas.
“Es muy inusual y duro de escuchar”, dijo Thomas Hepworth, desde cerca del Duomo de Milán. “No es algo que uno espere oír en ningún lugar de Canadá, y menos aún en una comunidad pequeña”.
Hepworth, un científico que vive en Alemania, estaba allí para ver al equipo masculino de hockey. Uno de los favoritos al oro. Pero en ese momento, los resultados deportivos pasaron a segundo plano.
La respuesta desde la villa olímpica
El Comité Olímpico Canadiense no tardó en reaccionar. Emitió un comunicado cargado de dolor y solidaridad.
“Estamos destrozados por la noticia del horrible suceso ocurrido en la Columbia Británica”, expresaron. “Nuestros pensamientos están con las familias que han perdido a seres queridos, con quienes están heridos y con toda la comunidad”.
El mensaje fue claro: “El equipo de Canadá está con todos los afectados mientras atraviesan los difíciles días que vienen”.
Tumbler Ridge queda a más de 1.000 kilómetros al norte de Vancouver. Una comunidad pequeña, con una escuela de apenas 175 estudiantes. El tipo de lugar donde nadie espera que pase algo así.
Ahora los atletas canadienses compiten con una carga extra sobre sus hombros. No solo llevan los colores de su país, sino también el dolor de su gente. El deporte sigue, pero algunos partidos ahora tienen un significado completamente diferente.




