Trump juega al ajedrez con el T-MEC y Canadá es el peón

El futuro del tratado comercial más importante de Norteamérica pende de un hilo, mientras un presidente impredecible juega al ajedrez geopolítico con su aliado más cercano.

El arte de la negociación (o cómo reventar un acuerdo con una sonrisa)

El presidente estadounidense Donald Trump, en un alarde de esa consistencia diplomática que tanto le caracteriza, anunció el martes que está encantadoramente dispuesto a todo respecto al acuerdo comercial con México y Canadá. ¿Reformarlo? ¡Fantástico! ¿Hacerlo trizas y empezar de cero con “acuerdos diferentes“? ¡Mejor aún! La audiencia para este monólogo de posibilidades, nada más y nada menos que el primer ministro canadiense, Mark Carney, quien probablemente sintió que estaba en una montaña rusa, pero sin la parte divertida.

Porque, ¿qué mejor momento para replantearse los cimientos de una de las alianzas más longevas y estables del planeta que justo antes de la revisión programada del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC)? Trump, siempre un visionario, parece creer que las relaciones internacionales funcionan como un contrato de alquiler: si no te gusta el precio, amenazas con irte a la competencia. Claro que, en este caso, la “competencia” es la estabilidad económica de todo un continente, un detalle sin importancia.

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Amor, odio y aranceles: una relación de lo más sana

El T-MEC, ese pacto que permite el flujo de mercancías sin impuestos de importación y que fue una de las joyas de la corona del primer mandato de Trump, ahora parece un juguete viejo. El magnate reconvertido a político ha dejado claro que quiere remodelar la relación, expresando una ambivalencia que solo es superada por la de un adolescente eligiendo qué ver en Netflix. “Podríamos renegociarlo, y eso sería bueno, o simplemente podemos hacer acuerdos diferentes“, declaró con la tranquilidad de quien elige entre café o té. “Se nos permite hacer acuerdos diferentes si queremos. Podríamos hacer acuerdos que sean mejores para cada país”. Una afirmación reconfortante, si no fuera porque la definición de “mejor” para Trump suele implicar que alguien más sale perdiendo.

Mientras tanto, Carney llegó a Washington con la modesta esperanza de que el gigante vecino le bajara unos gravámenes que están asfixiando sectores enteros de la economía canadiense. No es para menos: más de tres cuartas partes de las exportaciones de Canadá van a parar a Estados Unidos. Depender de tu vecino bullicioso e impredecible debe ser como vivir al lado de un DJ que cambia de género musical cada hora.

En un giro que nadie vio venir, Trump mostró aprecio por Carney (algo que, seamos sinceros, nunca hizo con el atractivo y fotogénico Justin Trudeau), pero acto seguido soltó la bomba: existe un “conflicto natural” entre las dos naciones. Por supuesto, un “conflicto natural”, como el que hay entre el fuego y la gasolina, o entre un gato y un ovillo de lana. Carney, con una educación británica que le impedía soltar una carcajada, se limitó a discrepar amablemente. “Queremos que a Canadá le vaya genial”, añadió Trump, en un tono que uno imagina similar al de un tiburón diciéndole a un pez pequeño que quiere que engorde un poco más. “Pero sabes, hay un punto en el que también queremos el mismo negocio”.

Y por si alguien no había captado la complejidad freudiana de la relación, el presidente la resumió con la elegancia de un mazo: “Tenemos un conflicto natural. También tenemos amor mutuo”. Una declaración que bien podría ser la letra de una canción de country especialmente dramática. Carney, haciendo gala de un autocontrol sobrehumano, se limitó a responder que él no lo llamaría “conflicto”. Prefiere pensar en “áreas donde competimos”. Qué bonito eufemismo para “mi socio comercial quiere devorarme”.

¿El estado 51? Solo bromeaba… ¿o no?

Las anteriores perlas de Trump sobre convertir a Canadá en el estado 51, sumadas a sus tarifas aduaneras, han creado una indiscutible sensación de deslealtad entre los canadienses. Para rematar el pastel, el martes bromeó acerca de una “fusión” entre ambos países. ¡Qué gracioso! Es como si tu hermano mayor, mientras te retuerce el brazo, te pregunta si no sería más divertido ser la misma persona. Las relaciones con el aliado histórico están, como era de esperar, por los suelos.

“Hemos tenido altibajos, pero este es el punto más bajo en las relaciones que puedo recordar”, confesó Frank McKenna, exembajador canadiense en Estados Unidos. Y no es el único. “Hablo todos los días con ciudadanos comunes que cambian sus planes de vacaciones, y hablo con grandes empresarios que cambian sus viajes de negocios”, señaló. ” Hay una rebelión abierta”. Imagínense: una rebelión canadiense. Probablemente la versión más educada y apologética de una revolución en la historia de la humanidad.

Mientras Carney intenta vender la idea de que el T-MEC es una ventaja, en la práctica Estados Unidos está cobrando un peaje cada vez más alto por el acceso a su mercado. El mandatario canadiense señaló que, técnicamente, más del 85% del comercio sigue libre de aranceles. Lo que no dice es que el 15% restante incluye sectores clave que están siendo machacados por tasas impositivas como el 50% sobre el acero y el aluminio, esos derechos de aduana de la Sección 232 que Trump aplica con el entusiasmo de un niño con un martillo nuevo.

Tras la reunión, el ministro Dominic LeBlanc, en un ejercicio de optimismo que raya lo heroico, calificó las conversaciones como “exitosas” y “positivas“. Seguro que lo fueron, en el mismo sentido en que sobrevivir a un terremoto sin perder la casa es “una experiencia edificante”. Aseguró que Canadá busca cerrar un acuerdo rápido sobre el acero y el aluminio. O, lo que es lo mismo, intentar ponerle puertas al campo, un campo que está siendo bombardeado con impuestos de protección.

Para cerrar con broche de oro, el vicepresidente JD Vance fue anfitrión de Carney en una cena. Uno se pregunta cuál fue el menú. ¿Talón de acero a la pimienta con una guarnición de aluminio fundido? Los lazos entre los dos países son, en teoría, inquebrantables. Unos 2.500 millones de dólares en bienes cruzan la frontera cada día. Canadá es el principal destino de exportación de 36 estados. Existe una colaboración en defensa ejemplar y un intercambio cultural enorme. Incluso el 60% del crudo importado por EE.UU. y el 85% de su electricidad foránea vienen de Canadá. Pero, claro, ¿quién necesita hechos y datos cuando puedes tener un “conflicto natural” y un poco de drama?

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ONU refuerza justicia para ataques contra cascos azules

Desde 1948, casi 1,100 cascos azules han fallecido; la ONU busca cerrar brechas de impunidad.

El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad una resolución para fortalecer la rendición de cuentas tras ataques contra fuerzas de paz. La medida busca llevar ante la justicia a los responsables de agresiones contra cascos azules.

Desde 1948, cerca de 1,100 cascos azules han fallecido en servicio y miles más han resultado heridos. La tasa de procesamiento de los responsables ha sido históricamente baja, según cifras de la ONU.

Impulsada por Pakistán y Dinamarca, con respaldo de más de 150 países, la resolución autoriza al secretario general António Guterres a reforzar la recolección de pruebas tras cada ataque. También apoya investigaciones y procesos judiciales contra los agresores.

Durante la sesión, la embajadora danesa Christina Lassen declaró:

“Los ataques contra personal de paz no quedarán en la impunidad”

El mensaje es claro para los más de 50,000 efectivos desplegados en misiones globales.

Además, la resolución solicita a Guterres presentar en 120 días un informe con opciones para cerrar vacíos legales. El Consejo de Seguridad evaluará nuevas herramientas para mejorar la protección de los cascos azules en zonas de conflicto.

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Colombia inicia escrutinio final tras reñido balotaje presidencial

El conservador De la Espriella lidera el conteo, pero su rival impugna los resultados.

Colombia arrancó el martes la fase final del escrutinio que definirá al ganador del ajustado balotaje presidencial. El conteo preliminar de la Registraduría ubica al conservador Abelardo de la Espriella con el 49,66 % de los votos, frente al 48,70 % del progresista Iván Cepeda. La diferencia supera los 250.800 sufragios.

Escrutinio en marcha

El Consejo Nacional Electoral (CNE) es el encargado de consolidar las actas y resolver los reclamos. Su presidente, Cristian Quiroz, instaló el proceso en un centro de eventos de Bogotá para “brindar total certeza y transparencia frente a la ciudadanía”. Previamente, un escrutinio judicial tuvo una coincidencia del 99,99 % con el conteo preliminar, según la Registraduría.

Cepeda no reconoció el resultado y aseguró que su partido ha presentado reclamos sobre decenas de miles de mesas por presuntas irregularidades. Durante la campaña, De la Espriella también denunció compra de votos y presiones de grupos armados, supuestamente en favor de Cepeda. El candidato progresista rechazó esa “narrativa del llamado ‘voto fusil’ que busca poner en peligro la vida de muchas personas”, en especial en zonas rurales.

El presidente saliente Gustavo Petro se sumó a los cuestionamientos. En la red social X planteó que la “intervención” del mandatario estadounidense Donald Trump —quien apoyó a De la Espriella— podría “anular” la elección, aunque esa figura no existe en la legislación colombiana.

Marta Bolívar, apoderada de la coalición Pacto Histórico, dijo a The Associated Press que los reclamos abarcan desde el conteo hasta presiones a votantes y compra de sufragios. El Pacto pidió un recuento de los votos en el exterior, pero la solicitud fue denegada. “Consideramos que es una medida inconstitucional”, expresó Bolívar.

De la Espriella se autoproclamó vencedor y pidió a Cepeda y Petro admitir los resultados. Ya ha sido reconocido como presidente electo por Trump, el argentino Javier Milei y el panameño José Raúl Mulino, entre otros. El abogado anunció que trabaja en la conformación de su gabinete para el 7 de agosto, cuando tomará posesión. También informó que su gobierno se unirá al “Escudo de las Américas”, una iniciativa de Trump contra los cárteles.

En contraste, la misión de observación de la Unión Europea subrayó la transparencia del proceso. “Nosotros no hemos observado ninguna irregularidad… y hasta donde hemos observado, la legislación colombiana se ha seguido”, aseguró el jefe de la misión, Esteban González Pons.

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Ucrania lanza nueva ofensiva con drones sobre Crimea

Ucrania golpea infraestructura clave en Crimea con drones.

Ucrania confirmó este martes una nueva serie de ataques con drones contra objetivos estratégicos en Crimea. La ofensiva busca debilitar la capacidad logística y energética de las fuerzas rusas en la península, anexada por Moscú en 2014.

Objetivos alcanzados

Según el Ministerio de Defensa ucraniano, los ataques impactaron un depósito de petróleo en la central termoeléctrica de Kerch. También alcanzaron una subestación eléctrica en el oeste de Crimea y una estación de distribución de gas natural licuado en Simferópol.

Las Fuerzas de Operaciones Especiales reportaron la destrucción parcial de un puente ferroviario. Esta vía era utilizada para el transporte de suministros militares hacia el sur de Ucrania.

Los golpes forman parte de una estrategia más amplia para aislar la península y reducir la capacidad de respuesta rusa en la región. Hasta el momento, Moscú no ha emitido una declaración oficial sobre los daños.

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