¿Presión o vaivén contractual? El crudo mexicano a Cuba se detiene
Claudia Sheinbaum lo confirmó este martes. Sí, ha habido suspensiones en el envío de petróleo a la isla. Pero según ella, es solo parte de los “vaivenes” normales del suministro. Una “decisión soberana” de México y su empresa estatal, Pemex.
“Pemex toma decisiones en la relación contractual que tiene con Cuba… así como durante un tiempo no se envió y después sí se envió y otro tiempo no se envió”, dijo la presidenta.
La pregunta era directa: ¿hubo consideración política para parar un cargamento? Su respuesta fue un rodeo elegante sobre contratos. Mientras tanto, Cuba sufre una crisis energética brutal y México era uno de sus últimos salvavidas.
Un equilibrio diplomático sobre una cuerda floja
El contexto es clave. Con el crudo venezolano paralizado tras la operación contra Maduro, la presión de Washington sobre La Habana crece. México, históricamente contrario al embargo, se había convertido en proveedor clave junto con Rusia.
Ahora, los analistas ven movimientos extraños. Sheinbaum prometió datos actualizados de las exportaciones… que nunca llegaron. En su lugar, declaraciones ambiguas y un silencio incómodo desde el gobierno cubano.
Los números cuentan otra historia. Pemex reportó casi 20 mil barriles diarios hasta septiembre. Luego, el académico Jorge Piñón —que rastrea envíos con satélites— vio caer la cifra a unos 7 mil. Ahora, ni eso está claro.
Piñón lo resume perfectamente para AP: la presidenta “está caminando una cuerda floja” entre su retórica con Cuba y la próxima reunión sobre el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
Este baile delicado con Washington ya se vio antes. Basta recordar el caso del fugitivo del FBI, Ryan Wedding. Sheinbaum insistió en que no hubo operativo estadounidense en suelo mexicano y que el tipo se entregó voluntariamente.
“El gobierno mexicano no tenía por qué dudar del embajador”, dijo, cerrando filas con la versión oficial norteamericana.
Solidaridad retórica por un lado, realpolitik energética por otro. La cuerda floja de Sheinbaum parece cada vez más tensa. Y mientras tanto, los tanques en Cuba siguen vacíos.




