El telón cae sobre el crudo para La Habana
La jugada es clara y el mensaje, contundente. Petróleos Mexicanos (Pemex) suspendió de golpe un cargamento de crudo que debía zarpar hacia Cuba este mismo mes. Según documentos internos filtrados a Bloomberg, el buque Swift Galaxy fue borrado del calendario sin más explicación.
El timing no es casual. Ocurre justo cuando Donald Trump endurece el discurso desde Washington.
El presidente estadounidense advirtió recientemente que no habrá más petróleo ni apoyo financiero para Cuba.
Esto no es solo una nota diplomática. Es un golpe directo al estómago de una isla que ya se tambalea. Cuba sufre apagones constantes y una crisis energética brutal. Perder este cargamento duele, y mucho.
Una crisis con muchos actores
El escenario es de película. Por un lado, Venezuela, su principal proveedor histórico, ya no puede mandar tanto crudo como antes. Eso dejó un hueco del 30% en las necesidades cubanas.
México había entrado al rescate en los últimos años, casi como un actor secundario que toma protagonismo. Pemex llegó a enviar un cargamento mensual, unos 20 mil barriles diarios.
La presidenta Claudia Sheinbaum siempre defendió estos envíos como ayuda humanitaria. Un gesto noble, sí, pero también político. Hoy, ese gesto se congela.
Lo más revelador es el silencio. Ni Pemex ni la Secretaría de Energía han dicho una palabra sobre por qué cancelaron el viaje del Swift Galaxy. En política, lo que no se dice a veces grita más fuerte.
¿Cedió México ante la presión de su vecino del norte? ¿Es una jugada calculada para negociar algo más? Las luces del teatro geopolítico están encendidas, pero el guion final aún está por escribirse. Mientras, en La Habana, otra vez se apagan las luces.




