La FGR pone el foco en las extradiciones pendientes
La pregunta estaba en el aire, como tantas otras veces. ¿Qué pasa con esos casos de extradición que parecen estancados? Pues bien, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo salió al paso este martes con una respuesta clara: la Fiscalía General de la República (FGR) está poniendo “énfasis” en esos expedientes. El mensaje es directo y busca transmitir acción en dos procesos muy vigilados: los de Tomás Zerón de Lucio y Andrés Roemer, ambos prófugos de la justicia mexicana refugiados en Israel.
Durante su conferencia matutina, la mandataria fue cuestionada específicamente sobre los avances para lograr que ambos sean traídos de vuelta a México para enfrentar a la justicia. Su respuesta no se hizo esperar, aunque dejó claro que los detalles más finos los tendrá que dar la propia fiscal.
“Sí, lo está viendo la Fiscal, nos lo informó, lo está viendo, y bueno, ya ella tiene que dar mayor información, pero en todos los casos de extradición está poniendo particular énfasis la Fiscal”, expresó Sheinbaum.
Esa frase lo dice todo. No es un ‘está en proceso’ genérico. Es un ‘está poniendo particular énfasis’. Un lenguaje deliberado que busca mandar una señal de prioridad y atención especial a estos trámites internacionales, que suelen ser lentos y complejos. La titular de la FGR, Ernestina Godoy Ramos, es quien lleva directamente la batuta en este asunto.
Coordinación entre gobierno y fiscalía
Sheinbaum también aprovechó para subrayar algo fundamental: la coordinación. Su gobierno, dijo, mantiene un trabajo conjunto con la FGR para atender no solo estos, sino todos los procesos legales pendientes en el extranjero. Es un punto clave. En administraciones pasadas, las tensiones entre el Ejecutivo y la entonces PGR eran frecuentes. Ahora, el discurso oficial pinta un panorama de alineación y objetivos comunes en materia de procuración de justicia.
El caso de Tomás Zerón, exdirector de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), es especialmente emblemático. Está acusado por su presunta responsabilidad en las irregularidades durante la investigación del caso Ayotzinapa y por desvío de recursos. Andrés Roemer, por su parte, enfrenta una orden de aprehensión por acusaciones de violencia sexual. Traerlos de regreso se ha convertido en una prueba palpable para la capacidad del Estado mexicano de hacer efectivas sus órdenes judiciales más allá de sus fronteras.
El camino no es fácil. Las extradiciones requieren no solo voluntad política interna, sino también agotar todos los recursos legales ante el país receptor –en este caso Israel– y demostrar que se cumplen todos los requisitos del tratado bilateral. Que la presidenta hable públicamente del “énfasis” puesto puede leerse como una forma de presionar hacia adelante el proceso y responder a las demandas sociales de justicia.
Al final del día, son palabras que buscan construir una narrativa: el gobierno y la fiscalía están trabajando juntos, están priorizando estos casos complicados y hay un compromiso declarado por resolverlos. La pelota ahora parece estar en la cancha de Ernestina Godoy para ofrecer pronto esos “mayores detalles” que prometen avances concretos.
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