Nacional
Sheinbaum defiende registro de celulares como medida de seguridad
La presidenta defiende el registro como herramienta clave contra la extorsión, asegurando que los datos quedan en manos de las telefónicas.

Sheinbaum defiende registro de celulares como medida de seguridad
La polémica está servida. Y esta mañana, desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum se lanzó a defender con uñas y dientes el registro nacional de celulares que acaba de entrar en vigor. Su mensaje fue claro y directo: esto no es un Gran Hermano, es una herramienta contra el crimen.
En su conferencia mañanera de este martes, Sheinbaum despejó dudas—o al menos intentó hacerlo—sobre el verdadero propósito del polémico padrón. “El registro que es muy importante para garantizar la seguridad, particularmente ahora que estamos trabajando en el tema de extorsión, no tiene nada que ver con vigilancia”, afirmó con contundencia.
El mecanismo detrás del registro
Aquí está el meollo del asunto, según la explicación presidencial. El proceso no lo maneja directamente el gobierno. “Es la propia empresa telefónica la que hace el registro y responsable de cuidar la información”, aclaró Sheinbaum. Un dato crucial: son más de 158 millones de líneas móviles las que existen en el país, una cifra que supera incluso a la población total.
La presidenta estructuró su argumento en una cadena lógica simple:
- Las compañías telefónicas recopilan y custodian los datos.
- Las autoridades solo pueden solicitar acceso a esa información si un dispositivo móvil está vinculado a un delito comprobado, como extorsión o fraude.
- Sin una investigación penal en curso, los datos permanecen bajo llave en las empresas.
“Y si hay un delito, entonces las áreas correspondientes, de seguridad o de procuración de justicia, solicitan a la telefónica la información del teléfono del que se cometió un delito”, detalló.
Este punto es fundamental. Sheinbaum insistió repetidamente en que el acceso gubernamental no es libre ni indiscriminado. Se necesita una causa judicial, una investigación abierta. La narrativa oficial busca dibujar una línea muy clara entre seguridad pública y vigilancia masiva.
Pero claro, en un país con historial complejo en temas de vigilancia y derechos digitales, las declaraciones generan más preguntas. ¿Qué garantías existen reales sobre ese acceso restringido? ¿Cómo se audita ese proceso? La presidenta no entró en esos detalles técnicos—y ahí es donde suele residir el diablo.
El contexto no es menor. México vive una epidemia de extorsiones telefónicas. Las llamadas amenazadoras desde cárceles o centros de operación criminal son pan nuestro de cada día para miles. El gobierno argumenta que este registro permitirá rastrear con mayor agilidad esos números utilizados para fines ilícitos.
Sin embargo, organizaciones civiles y expertos en privacidad llevan años advirtiendo sobre los riesgos: bases de datos masivas que pueden ser vulneradas, usadas para fines políticos o convertirse en un instrumento de control social. Sheinbaum intentó hoy cerrar esa puerta al miedo: “Quien guarda la información son las telefónicas”, repitió como un mantra.
Al final, su conferencia dejó sobre la mesa un debate viejo pero siempre vigente: el eterno equilibrio entre seguridad colectiva y libertad individual. La administración apuesta por priorizar lo primero, argumentando procedimientos estrictos. La ciudadanía y los observadores seguirán preguntándose—con razón—por los mecanismos concretos que evitarán los abusos.
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Nacional
Sheinbaum investiga ingreso de armas militares EUA a México
Sheinbaum revisa reporte sobre municiones de uso militar estadounidense que terminan en manos del narco. Promete diálogo con el gobierno de Trump.

El nuevo frente en la guerra contra el narco: armas que cruzan la frontera
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó lo que muchos sospechábamos. Su gobierno está revisando el polémico reporte del The New York Times sobre municiones calibre .50 -de fabricación y uso exclusivo militar estadounidense- que terminan en manos de los cárteles mexicanos.
“Estamos revisando este reporte… para poder hablar con el Gobierno de los Estados Unidos sobre este tema y ver cómo es posible que estas armas están entrando a México”, declaró Sheinbaum.
El diario neoyorquino destapó el sábado una tubería industrial que duele. La Planta de Municiones del Ejército en Lake City, Missouri -una instalación clave del Departamento de Guerra- produce estos proyectiles diseñados para destruir vehículos y aeronaves. Según el reporte, ahora están a la venta para civiles en todo Estados Unidos.
El problema es claro: lo que se vende legalmente al norte de la frontera, termina ilegalmente al sur. En manos de organizaciones que las usan para aterrorizar comunidades, desafiar al Estado y alimentar una violencia que ya nos cuesta miles de vidas cada año.
Sheinbaum promete llevar este tema directamente a la mesa con Donald Trump. No es poca cosa. Hablamos de municiones del tamaño de un puro con poder destructivo masivo. El mensaje es contundente: México exige responsabilidad en una cadena de suministro que está armando hasta los dientes a sus peores enemigos.
Mientras tanto, en las calles, estas armas cambian el balance de poder. Cada cartucho calibre .50 que cruza la frontera no es solo un producto ilegal: es una declaración de guerra contra la seguridad nacional mexicana. Y esta vez, el origen tiene nombre y apellido institucional.
Nacional
Sheinbaum resta importancia al aumento de la inflación
La presidenta minimiza el repunte de la inflación, calificándolo como ‘muy poco’ y por debajo de lo esperado.

‘Es muy poco’, dice Sheinbaum sobre el repunte inflacionario
El dato llegó frío, como cada mes. El INEGI informó que la inflación general subió a 3.79% en enero, un repunte desde el 3.59% de diciembre. La cifra cruda, sin maquillaje.
Pero en Palacio Nacional, la narrativa oficial eligió otro ángulo. La presidenta Claudia Sheinbaum fue cuestionada este lunes sobre el aumento de 0.38% en el Índice Nacional de Precios al Consumidor.
“Es muy poco, bajó en diciembre y ahora hay un .1 en realidad que aumentó”, dijo.
La pregunta persistió: ¿Sigue por debajo de lo esperado por el mercado? Su respuesta fue breve y contundente.
“Sí, sí. Está bien, no tiene problema”.
Mientras tanto, los números cuentan otra historia paralela. La inflación subyacente—esa que excluye energéticos y alimentos frescos para medir mejor la presión persistente—se ubicó en 4.52%. Casi un punto porcentual por encima del promedio general.
Un dato que suele pasar desapercibido en las conferencias mañaneras, pero que los economistas observan con lupa. Porque ahí, en ese núcleo duro de precios, es donde se cuece la verdadera tendencia.
La memoria es frágil en economía. Hace apenas unos años, cualquier repunte por encima del 3% generaba alertas y planes de contención. Hoy se califica como ‘muy poco’. Los marcos de referencia tienen esa curiosa elasticidad según quien los maneje.
Lo que no cambia es el efecto en los bolsillos. El índice general llegó a 143.588 puntos. Una cifra abstracta hasta que se traduce en la cuenta del supermercado o en la bomba de gasolina.
Sheinbaum optó por el mensaje tranquilizador: no hay problema. Los datos del INEGI simplemente existen, esperando a que cada quien les dé el peso—o la levedad—que considere oportuno.
Nacional
Gobernador se lava las manos en caso de mineros desaparecidos
El gobernador de Sinaloa se deslinda mientras se confirma el hallazgo de cuerpos en una fosa. La tragedia minera sigue sin respuestas claras.

El silencio oficial mientras la tragedia minera crece
Rubén Rocha Moya, el gobernador de Sinaloa, salió a escena esta semana con un guión que ya conocemos. Ante la desaparición de diez trabajadores en una mina de Concordia, su declaración fue un ejercicio magistral de “no es mi problema”.
“No podemos interferir en la investigación federal”, dijo durante su conferencia semanal. “No tengo los datos precisos”.
Traducción política: no voy a mojarme en este asunto. Mientras tanto, las familias esperan. Y la noticia más dura llegó desde Zacatecas.
Los nombres detrás de la tragedia
Autoridades confirmaron lo que todos temían. Los cuerpos de Ignacio Aurelio Salazar Flores y José Ángel Hernández Vélez fueron encontrados en una fosa clandestina en la comunidad de El Verde.
En esa misma fosa aparecieron José Manuel Castellanos Hernández, de 43 años y originario de Guerrero, y José Antonio Jiménez Nevárez. Cuatro nombres. Cuatro historias truncadas.
La empresa canadiense Vizsla Silver Corp., dueña del proyecto minero, emitió un comunicado diciendo estar “consternada”. Dicen que están concentrados en la recuperación segura del resto del personal y en apoyar a las familias.
Pero entre líneas se lee otra cosa: están esperando información oficial para saber cuántos muertos tienen que reportar a sus accionistas.
Aquí está el teatro político en su máxima expresión. Un gobernador que mira hacia otro lado, una empresa extranjera cuidando sus formas, y autoridades estatales confirmando lo obvio: esto terminó mal desde el principio.
Mi padre tenía razón. La política afecta la vida diaria. Hoy, afecta a diez familias que no saben si sus seres queridos volverán. Y mientras los discursos fluyen, la fosa en El Verde ya tiene inquilinos.

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