La advertencia de Kim Yo Jong
La voz más influyente después de su hermano en Pyongyang ha hablado, y el mensaje para Tokio es claro: no hay cumbre posible si las cosas siguen como están. Kim Yo Jong, hermana del líder norcoreano Kim Jong Un, lanzó este lunes una declaración que congela cualquier expectativa de diálogo al más alto nivel con Japón.
Su argumento es directo. Acusa a Japón de mantener “un enfoque anacrónico” y de aferrarse a “costumbres tradicionales”. ¿Qué significa exactamente? Ahí está el detalle. No lo especifica, pero en el lenguaje diplomático norcoreano suele referirse a las demandas históricas y al enfoque de seguridad que Tokio mantiene hacia la península.
“La reunión solo será posible si Japón rompe con sus costumbres tradicionales”, afirmó Kim Yo Jong.
El golpe viene justo después de que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, expresara públicamente su deseo de sentarse con Kim Jong Un. Lo hizo durante su reciente visita a Washington, donde se reunió con el expresidente Donald Trump. Parece que desde Pyongyang interpretaron ese anuncio como una jugada pública que necesitaba una respuesta igual de pública… y contundente.
Un patrón conocido
Esto no es nuevo. Corea del Norte tiene un historial de poner condiciones casi imposibles de cumplir como requisito previo para cualquier diálogo. Es una forma de mantener la iniciativa, de controlar el ritmo y, sobre todo, de exigir concesiones unilaterales antes incluso de llegar a la mesa.
Para Japón, el tema es especialmente espinoso. El secuestro de ciudadanos japoneses en los años 70 y 80 por agentes norcoreanos sigue siendo una herida abierta y una demanda central en su política hacia Pyongyang. Es probable que esas “costumbres tradicionales” a las que se refiere Kim Yo Jong incluyan precisamente esa postura firme de Tokio.
La pelota queda ahora en el tejado japonés. ¿Ceder en principios históricos por la posibilidad de un encuentro? O entender que, por ahora, Pyongyang prefiere usar el rechazo como herramienta diplomática. El silencio desde Tokio, tras la declaración, ya dice mucho.




