Avión militar se desploma en la Amazonía colombiana
Las imágenes son brutales. Una nube negra de humo elevándose desde un campo remoto en Puerto Leguízamo, Putumayo. Ese fue el final del vuelo del Hércules C-130 que transportaba a 125 personas.
La mayoría eran soldados. 114 pasajeros más 11 tripulantes, según confirmó el comandante de la Fuerza Aérea, Carlos Fernando Silva.
“En este momento no conocemos detalles”, admitió Silva. “Salvo que la aeronave sufrió algún problema y se precipitó a tierra más o menos a un par de kilómetros del aeropuerto”.
Las cifras duelen. Al menos 77 vidas perdidas, aunque las labores de rescate continúan. Otros fueron trasladados con heridas -algunos en motocicletas de residentes locales que acudieron a ayudar.
La respuesta oficial: dolor y señalamientos
El presidente Gustavo Petro no perdió tiempo en convertir la tragedia en argumento político. En sus declaraciones, vinculó directamente el accidente con lo que llama su “campaña de larga data para modernizar los aviones” militares.
“Si los funcionarios administrativos civiles o militares no están a la altura de este reto deben ser retirados”, expresó el mandatario, culpando a “dificultades burocráticas”.
Mientras tanto, el ministro de Defensa Pedro Sánchez hablaba de dolor nacional: “Es un evento profundamente doloroso para el país”.
Aquí está lo que sabemos:
- El avión despegó el lunes rumbo a otra ciudad de Putumayo
- Se estrelló minutos después del despegue
- Dos aviones con 74 camas fueron enviados para evacuar heridos a Bogotá
- La zona es remota, fronteriza con Perú y Ecuador
La pregunta que todos hacen -¿cómo ocurrió?- sigue sin respuesta. Solo humo negro sobre la selva y familias esperando noticias.




