OpenAI decide que crear realidad no era suficiente, ahora quiere gestionar identidades
Parece que a los genios de OpenAI el simple hecho de generar vídeos hiperrealistas de la nada les resultaba aburrido. Su joya, Sora, la aplicación que convierte el texto en clips y que ha causado furor (y escepticismo) en Estados Unidos, ha recibido una dosis de actualizaciones que, oh sorpresa, nos llevan un paso más cerca de un futuro donde tu identidad es tan fungible como un meme.
La nueva función estrella permite, con una solemnidad que casi hace olvidar las implicaciones, transformar cualquier cosa en un avatar reutilizable. ¿Tu perro? Un avatar. ¿Esa ilustración que hiciste en Paint? Un avatar. ¿Tu ex? Bueno, mejor no nos arriesguemos. La cuestión es que ahora puedes crear un doble digital, un “cameo” de ti mismo, para que otros usuarios lo inserten en sus propias creaciones audiovisuales. Porque, ¿qué podría salir mal?
Un circo de deepfakes y clasificaciones: Bienvenidos al parque temático de la identidad
Además de esta juguetita para el caos identitario, Sora 2 nos deleita con la capacidad de unir clips y, lo que es más importante para nuestra sociedad competitiva, tablas de clasificación. Sí, ahora podrás competir por tener el deepfake más popular o el cameo más utilizado. ¿No es maravilloso? Mientras el mundo debate los peligros de la desinformación, OpenAI introduce un sistema de puntuación para ello. Es como darle una tabla de líderes a Pandora después de abrir la caja.
La empresa, en un comunicado que raya en lo profético (o en lo ingenuo), explicó con calma: “Una vez creado, cada personaje tiene sus propios permisos, independientes de tu imagen personal”. Porque, claro, separar tu “personaje” de tu “imagen personal” en el mundo digital es tan sencillo como explicarle la teoría de la relatividad a un gato. Ofrecen la opción de guardar tu avatar para ti, compartirlo con seguidores o liberarlo al mundo. Una decisión tan trivial como elegir el color de tu nueva camiseta, pero con la pequeña diferencia de que podría usarse para suplantarte en un vídeo comprometido.
Y por si crear dobles digitales de personas reales no fuera lo suficientemente espinoso, la empresa amplía amablemente el catálogo: mascotas, juguetes e ilustraciones también son bienvenidas al club de los avatares. Imagina las posibilidades: tu gato, convertido en una estrella de cine generativo sin su consentimiento, protagonizando anuncios de comida húmeda en universos virtuales. El sueño de cualquier felino, sin duda.
Los pequeños detalles que OpenAI amablemente dejó en el tintero
En un giro que nadie podría haber previsto, OpenAI fue sorprendentemente vago en algunos detalles cruciales. Por ejemplo, no ha explicado cómo distinguirá Sora entre una persona real y una ficticia generada con otras herramientas de IA. Tampoco aclaró si aceptará “personas originales” que sean, en realidad, creaciones de otras inteligencias artificiales. Es el clásico “crucemos ese puente cuando lleguemos”, pero el puente está en llamas y nosotros vamos en una carrera de coches sin frenos.
Para añadir más leña al fuego de la ironía, esta lluvia de novedades llega justo después de que la plataforma de vídeos de celebridades, Cameo, demandara a OpenAI por infracción de marca registrada. Porque nada dice “innovación responsable” como lanzar una función con un nombre que ya tiene dueño, sumergiéndose en un pleito legal que seguramente resolverán con la misma facilidad con la que generan un vídeo de un astronauta montando a caballo en Marte.
Mientras tanto, los usuarios pueden disfrutar de la nueva función de unión de vídeos para crear narrativas más largas y complejas. Porque si algo necesitábamos en la era de la atención fragmentada, son clips más extensos generados por una máquina que aún no comprende del todo la física básica. Es el progreso en su máxima expresión: avanzamos a toda velocidad, aunque no estemos seguros de hacia dónde va el tren o si tiene raíles.
¿Estamos presenciando la evolución natural de la creatividad o la normalización de una herramienta que podría redefinir (y socavar) el concepto de verdad? OpenAI no parece perder el sueño por ello. Siguen innovando, y el mundo seguirá adaptándose… o sufriendo las consecuencias.
¿Te atreves a explorar este nuevo y surrealista panorama digital? Comparte este artículo en tus redes sociales y descubre más contenido sobre el futuro, a veces hilarante y a veces aterrador, de la inteligencia artificial.




