Una victoria que nadie quiere celebrar así
El AC Milan no solo perdió tres puntos cruciales este domingo. Perdió a un jugador clave en circunstancias que te ponen la piel de gallina. Ruben Loftus-Cheek tuvo que salir en camilla tras un choque brutal con el portero del Parma, Edoardo Corvi.
Te lo digo claro: ver a un tipo con la cara llena de sangre y un inmovilizador cervical no es fútbol. Es el lado más duro de este deporte que tanto amamos. Los reportes hablan de dientes rotos y posible trauma craneal. Horrible.
“Nuestros pensamientos están con él”,
dijo Carlos Cuesta, el técnico del Parma.
Y es que, más allá del resultado, hay cosas que están por encima. La integridad de un atleta es una de ellas.
Un gol tardío que hiela a San Siro
Con el partido aún bajo el shock por la lesión, Mariano Troilo apareció al minuto 80 para darle la victoria al Parma. Un cabezazo tras un córner que primero anularon y luego, tras revisar el VAR, convalidaron.
Fue la tercera victoria seguida del Parma. Para el Milan, en cambio, es otro tropiezo monumental.
Llegaban con la misión de recortar los siete puntos que les sacaba el Inter. Su vecino ya había ganado el sábado. Esta derrota los deja a diez. Un abismo en esta parte de la temporada.
Y ojo, porque esto no es un accidente aislado. El miércoles ya habían dejado escapar dos puntos en casa contra el Como. La consistencia se les está yendo de las manos cuando más la necesitan.
La historia del partido quedó completamente opacada por esa imagen de Loftus-Cheek siendo atendido en el césped. A veces, el marcador es lo de menos. Hoy fue una de esas noches.




