¿Operación exitosa o gota en el océano?
La Secretaría de Marina (Semar) anunció con bombo y platillo la “Operación Sellamiento Golfo de California”. El botín: seis cubetas y un tambo. El contenido: 314 litros de tolueno. El lugar: el puerto de Topolobampo, Sinaloa.
Para quienes no tienen un doctorado en química orgánica, les traduzco. El tolueno es un producto químico esencial. Esencial para qué, preguntarán ustedes. Para la fabricación de drogas sintéticas, principalmente metanfetaminas. No es para hacer pintura o limpiar herramientas.
“Esta sustancia es catalogada como producto químico esencial, cuya naturaleza fue confirmada mediante equipo de identificación especializado.”
La versión oficial dice que lo encontraron durante una revisión rutinaria en un tractocamión de paquetería. Un vehículo más entre los muchos que revisaron. Qué casualidad tan oportuna.
El material y el camión fueron puestos a disposición del Ministerio Público Federal en Los Mochis. La Semar se apresuró a destacar la coordinación con todos los niveles de gobierno y el estricto apego al marco jurídico. Siempre el marco jurídico, ese escudo retórico favorito de las instituciones.
Refrendaron su compromiso con el Estado de derecho y la seguridad portuaria. Lo dicen cada vez que hacen un hallazgo como este. La memoria es corta, pero los precedentes son largos: Sinaloa sigue siendo la principal salida al Pacífico para los precursores químicos que llegan de Asia.
Trescientos catorce litros suenan a mucho hasta que uno recuerda las toneladas que se mueven cada mes. Es como anunciar que detuviste una cubeta de agua en medio de un tsunami. La pregunta incómoda que nadie hace: ¿dónde están los otros 30,000 litros que seguro pasaron esta semana?




