Edición sin supervisión
La Cámara de Diputados enfrenta cuestionamientos por la impresión de miles de libros bajo su sello institucional. Aunque se financian con recursos públicos, no hay claridad sobre los mecanismos de autorización, revisión o control.
Según información oficial y solicitudes de transparencia, en casi dos años de la actual legislatura se han impreso cerca de 4 mil ejemplares en los Talleres Gráficos del recinto. La propia área señaló que ningún legislador solicitó directamente esas impresiones.
Sin embargo, los catálogos de la Biblioteca Legislativa y la Biblioteca Virtual muestran numerosos títulos atribuidos a diputados en funciones y anteriores. Esto contrasta con lo reportado por las áreas administrativas y genera dudas sobre el origen y la autoría de las publicaciones.
Un consejo que no sesiona
El Consejo Editorial, órgano encargado de planear y supervisar la producción editorial, no se ha integrado formalmente ni ha sesionado de manera regular. Tampoco hay información pública completa sobre su conformación, pese a que ya se distribuyeron miles de ejemplares.
Además, se desconoce bajo qué partida presupuestal se financia cada impresión y quién autoriza el gasto. La falta de rendición de cuentas ha encendido el debate sobre el control del manejo editorial en la Cámara de Diputados.
El uso de recursos públicos sin mecanismos claros de supervisión sigue siendo un punto crítico en la gestión legislativa.




