Una estatua cubierta, un legado en duda
La reacción fue rápida y contundente. Horas después de que salieran a la luz acusaciones de abuso sexual contra César Chávez, la Universidad Estatal de California en Fresno ya había cubierto su estatua con una tela negra. Luego, una caja de madera. Pronto, dicen, la retirarán del campus.
“Exigen toda nuestra atención y un ajuste de cuentas moral mediante la retirada de su estatua”, declaró Saúl Jiménez-Sandoval, presidente de la universidad.
Pero esto es solo el principio. The Associated Press identificó más de 130 lugares en al menos 19 estados que llevan el nombre del líder sindical. Calles, escuelas, bibliotecas, parques. Incluso un buque de la Marina estadounidense.
Un nombre que ahora es una mancha
The New York Times publicó el miércoles pruebas que describen como “creíbles” sobre cómo Chávez habría abusado de niñas pequeñas que trabajaban en el movimiento. Una de las víctimas habló precisamente cuando propusieron nombrar una calle cerca de su casa en su honor.
La revelación más impactante vino de Dolores Huerta, cofundadora con él del sindicato United Farm Workers. Ella misma contó al periódico que fue víctima cuando tenía poco más de 30 años.
Ahora, las instituciones se mueven. En Phoenix, el concejo municipal votará la próxima semana si cambia el nombre del feriado federal del Día de César Chávez -que coincide con su cumpleaños- y cualquier calle o edificio con su nombre.
Algunos sugieren rebautizar estos lugares en honor a Huerta. En Pueblo, Colorado, ya comparten el nombre de una escuela.
Pero cambiar nombres no es simple. Modificar un monumento nacional -como el establecido por Barack Obama en 2012- requiere una ley del Congreso o acción presidencial.
Mientras tanto, esa caja de madera en Fresno es solo el primer acto visible de lo que promete ser un doloroso replanteamiento histórico.




