La tripulación que vio lo que nadie había visto
Tras emerger de detrás de la Luna, los cuatro tripulantes de Artemis II encaminaron su cápsula a casa el lunes por la noche. Habían contemplado vistas nunca antes presenciadas a simple vista y establecido un nuevo récord de distancia para nuestra especie.
El sobrevuelo de siete horas marcó el punto culminante del primer regreso de la NASA a la Luna desde la era Apolo. Esta vez con tres estadounidenses y un canadiense, avanzando hacia el objetivo de caminar sobre el polo sur lunar en solo dos años.
Un récord con nombre propio
Primero llegó el premio: Artemis II superó los 400,171 kilómetros establecidos por el Apolo 13 en abril de 1970. El momento ocurrió justo antes del inicio del intenso período de observaciones lunares.
“Me asombra lo que se puede ver a simple vista desde la Luna ahora mismo. Es simplemente increíble”, transmitió por radio el astronauta canadiense Jeremy Hansen.
Instó a “esta generación y la siguiente a asegurarse de que este récord no se mantenga por mucho tiempo”.
Los momentos emocionales no tardaron en llegar. Tras batir el récord, los astronautas pidieron permiso para nombrar dos cráteres lunares recién observados: Integrity (el nombre de su cápsula) y Carroll, en honor a la esposa del comandante Reid Wiseman, fallecida en 2020.
Wiseman lloró cuando Hansen hizo la solicitud al Control de Misión. Los cuatro se abrazaron entre lágrimas.
“Una vista tan majestuosa aquí afuera”, transmitió Wiseman al recuperar la compostura.
Los astronautas lograron capturar la Luna y la Tierra en una misma toma. Comentaban continuamente a los científicos en Houston sobre lo que veían: algunos picos eran tan brillantes que parecían cubiertos de nieve, según describió el piloto Victor Glover.
La ruta del Apolo 13 con tecnología actual
La jornada comenzó con un mensaje grabado del comandante Jim Lovell del Apolo 13, fallecido apenas dos meses antes:
“Bienvenidos a mi viejo vecindario”, expresó Lovell. “Es un día histórico y sé lo ocupados que estarán, pero no olviden disfrutar la vista”.
Artemis II utilizó la misma maniobra que salvó al Apolo 13 tras su famosa explosión: una trayectoria lunar de retorno libre. Esta ruta aprovecha las gravedades terrestre y lunar formando una figura celeste en forma de ocho, reduciendo drásticamente el consumo de combustible.
Durante más de media hora detrás del satélite -con comunicaciones interrumpidas- realizaron su mayor acercamiento: 6.545 kilómetros. Alcanzaron su distancia máxima récord: 406.771 kilómetros desde la Tierra.
Ciencia entre lágrimas y asombro
La tripulación pasó años estudiando geografía lunar para prepararse. Su objetivo principal: observar la cuenca Oriental, formada por impactos con anillos concéntricos que se extienden casi 950 kilómetros.
También buscaron los sitios de alunizaje del Apolo 12 y 14, además de los bordes del polo sur -futura zona objetivo-. Mercurio, Venus, Marte y Saturno eran visibles durante las observaciones.
Glover reflexionó sobre volar durante Semana Santa:
“Esta es una oportunidad para recordar dónde estamos, quiénes somos… tenemos que salir adelante juntos”, manifestó entrelazando manos con sus compañeros.
Artemis II allana el camino para Artemis III el próximo año y un alunizaje tripulado en 2028. Cuatro días después del sobrevuelo histórico, amerizarán en el Pacífico cerrando esta prueba crucial.




