El Perseverance encuentra lo que todos esperábamos: más preguntas
CABO CAÑAVERAL, Florida, EE.UU. – Porque ¿qué sería de la exploración espacial sin un poco de drama interplanetario? El explorador Perseverance de la NASA en Marte, ese turista robótico que recorre el planeta rojo desde 2021, ha hecho lo que mejor sabe hacer: recoger piedras. Pero no cualquier piedra, ¡oh, no! Estas son rocas especiales, encontradas en un canal de río seco, que podrían contener signos potenciales de vida microscópica antigua. O podrían ser solo piedras particularmente interesantes. Los científicos, en su eterna prudencia, anunciaron el miércoles que necesitan analizar más a fondo la muestra –idealmente en laboratorios en la Tierra– antes de lanzar las campanas al vuelo. Qué aburridos.
Nicky Fox, jefa de la misión científica de la agencia espacial, admitió que el análisis más reciente “ciertamente no es la respuesta final”. Pero, en un arranque de emoción contenida, añadió que es “lo más cerca que hemos estado de descubrir vida antigua en Marte”. Vaya, ¡por fin una declaración que no suena como si la hubiera escrito un abogado! Aunque, claro, todavía estamos a unos cuantos miles de millones de dólares y una década de distancia de saberlo con certeza.
La gran misión de recoger tubos y esperar
El rover, que carece de la capacidad directa para detectar vida, pasada o presente (una omisión bastante importante, si nos preguntan), lleva un taladro para penetrar en las rocas y tubos para contener las muestras. Su estrategia es básicamente recoger cosas de lugares que parecen prometedores y esperar a que alguien más se ocupe del problema. Las muestras están esperando a ser enviadas de regreso a la Tierra en un ambicioso plan que actualmente está suspendido porque, sorpresa, resultó ser demasiado caro. La NASA ahora busca opciones más baratas y rápidas, lo que en lenguaje burocrático significa “volveremos a ello en 2040, más o menos”.
Llamándolo un “descubrimiento emocionante”, un par de científicos que no participaron en el estudio –Janice Bishop del Instituto SETI y Mario Parente de la Universidad de Massachusetts– se apresuraron a señalar que los procesos no biológicos podrían ser responsables. Vamos, no pueden dejar que sus colegas se diviertan demasiado. “Esa es parte de la razón por la que no podemos llegar tan lejos como para decir: ‘¡Ajá, esta es una prueba positiva de vida!'”, dijo el investigador principal Joel Hurowitz a The Associated Press. “Todo lo que podemos decir es que una de las posibles explicaciones es la vida microbiana, pero podría haber otras formas de crear este conjunto de características que vemos”. En otras palabras: podría ser vida alienígena, o podría ser que Marte simplemente tiene rocas con muy buen gusto para la composición química.
Hurowitz, sin embargo, declaró que es el mejor y más convincente candidato hasta ahora en la búsqueda del rover de posibles signos de vida de hace mucho tiempo. Fue la muestra número 25 de las 30 que se han recolectado hasta el momento. Los hallazgos fueron publicados en la revista Nature, porque ¿dónde más publicarías algo que podría revolucionar nuestra comprensión del universo o resultar ser una anécdota divertida?
“Sería increíble poder demostrar de manera concluyente que estas características fueron formadas por algo que estaba vivo en otro planeta hace miles de millones de años, ¿verdad?” dijo Hurowitz. Pero incluso si ese no es el caso, es “una lección valiosa en todas las formas en que la naturaleza puede conspirar para engañarnos”. Qué bonita forma de decir “podríamos estar completamente equivocados”.
El análisis que entusiasma y confunde a partes iguales
Recolectada el verano pasado, la muestra proviene de lodolitas rojizas ricas en arcilla en Neretva Vallis, un canal de río que una vez llevó agua al cráter Jezero. Este afloramiento de roca sedimentaria, conocido como la formación Bright Angel, fue examinado por los instrumentos científicos del Perseverance antes de que saliera el taladro. Porque incluso los robots tienen que seguir protocolos.
Junto con el carbono orgánico, una base de la vida, Hurowitz y su equipo encontraron diminutas motas, apodadas semillas de amapola y manchas de leopardo, que estaban enriquecidas con fosfato de hierro y sulfuro de hierro. En la Tierra, estos compuestos químicos son los subproductos cuando los microorganismos devoran materia orgánica. Así que, o bien encontramos evidencia de que Marte alguna vez tuvo sus propios microbios glotones, o estamos viendo un proceso geológico muy, muy convincente. La eterna disyuntiva.
“No hay evidencia de microbios en Marte en la actualidad”, escribieron Bishop y Parente en un editorial adjunto, arrojando un balde de realidad (y agua fría) sobre la fiesta. “Pero si alguno hubiera estado presente en el Marte antiguo, ellos también podrían haber reducido minerales de sulfato para formar sulfuros en un lago como ese en el cráter Jezero”. Vaya, gracias por aclarar que no estamos siendo invadidos… por ahora.
La NASA ha enviado durante décadas naves espaciales a Marte en busca de ambientes acuáticos pasados que podrían haber sustentado vida. Y ahora que tenemos posibles indicios, el plan para traer las muestras se ha topado con la cruda realidad: el dinero. Cuando el Perseverance se lanzó en 2020, la NASA esperaba que las muestras regresaran a la Tierra a principios de la década de 2030. Pero esa fecha se aplazó a 2040 a medida que los costos aumentaron a 11.000 millones de dólares, deteniendo los esfuerzos de recuperación. Porque, al parecer, incluso el descubrimiento de vida extraterrestre tiene que ajustarse a un presupuesto.
Hasta que naves espaciales, robóticas o con astronautas, saquen las muestras de Marte, los científicos tendrán que depender de sustitutos terrestres y experimentos de laboratorio para evaluar la viabilidad de vida marciana antigua, según Hurowitz. Es decir, seguiremos jugando a adivinar con pistas de segunda mano.
El administrador en funciones de la NASA, Sean Duffy, dijo que los presupuestos y el tiempo dictarán la mejor manera de proceder, e incluso planteó la posibilidad de enviar sofisticados equipos a Marte para analizar las muestras directamente en el planeta rojo. “Todas las opciones están sobre la mesa”, dijo. Traducción: “No tenemos ni idea de cómo vamos a pagar esto, pero suena bien decirlo”.
Mientras tanto, diez de los tubos de titanio con muestras fueron colocados en la superficie marciana hace unos años como respaldo del resto que se encuentran a bordo del rover. Por si acaso el rover principal tiene un mal día y decide convertirse en chatarra de lujo. El objetivo principal en la aún incierta misión de retorno de la NASA sigue siendo… incierto.
Así que ahí lo tienen: podríamos estar a las puertas del descubrimiento más importante en la historia de la humanidad, o simplemente observando cómo las rocas marcianas nos gastan una broma cósmica. La ciencia, como la vida misma, está llena de suspense… y de recortes presupuestarios.
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