El gobierno de Donald Trump prepara el envío de dos altos funcionarios del Departamento de Estado a Brasilia. El objetivo: cuestionar la confiabilidad del sistema de voto electrónico brasileño, a poco más de dos meses de las elecciones presidenciales del 4 de octubre.
Misión de Estados Unidos
La información fue publicada por The Washington Post, que cita fuentes estadounidenses y brasileñas. La delegación estaría integrada por Riley M. Barnes, secretario adjunto, y Samuel Samson, subsecretario adjunto. Según el diario, ambos planean reunirse con referentes críticos del sistema de urnas electrónicas y recopilar información para elaborar un informe que ponga en duda la fiabilidad del mecanismo de votación.
El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva considera la iniciativa un intento de interferencia en el proceso electoral. Aseguró que actuará para impedir cualquier efecto sobre los comicios. Dos altos diplomáticos brasileños calificaron la misión como:
“Completamente incompatible con la democracia brasileña”
Y afirmaron que el Ejecutivo protegerá la integridad del proceso.
Reacción y contexto
El Departamento de Estado confirmó el viaje, pero evitó responder sobre el objetivo o sobre eventuales cuestionamientos a la integridad del sistema electoral brasileño. La misión ocurre en medio de tensiones entre Washington y Brasilia, agravadas por los aranceles impuestos por Estados Unidos a productos brasileños y por el proceso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro por el presunto intento de impedir la asunción de Lula tras las elecciones de 2022.
En los últimos días, Flavio Bolsonaro —candidato presidencial e hijo del exmandatario— volvió a cuestionar la confiabilidad de las urnas electrónicas. Retomó denuncias que ya fueron rechazadas por el Tribunal Superior Electoral (TSE).
Las elecciones enfrentarán al actual presidente Lula, que busca un nuevo mandato, con Flavio Bolsonaro. La campaña está dominada por la polarización y las disputas sobre la transparencia del proceso. El sistema de voto electrónico continúa respaldado por el TSE y por observadores internacionales, que hasta ahora no han detectado evidencias de fraude.




