El teléfono caliente del nuevo canciller
Roberto Velasco no perdió tiempo. Apenas instalado en la SRE, ya tiene el teléfono pegado a la oreja. Esta semana le tocó conversar con sus colegas de Panamá y Emiratos Árabes Unidos.
Con el ministro emiratí, Sheikh Abdullah Bin Zayed Al Nahyan, habló de profundizar la cooperación y la relación comercial. Suena bien, aunque habría que ver los detalles. Con Panamá, el discurso fue más genérico: “excelente relación bilateral” y temas de cooperación regional.
La sombra larga de Washington
Lo interesante viene de lo que ya venía cocinándose. La presidenta Sheinbaum reveló que el jueves pasado Velasco ya había hablado con Marco Rubio, el secretario del Departamento de Estado estadounidense.
“Roberto, evidentemente, está muy enterado de todo lo que se ha hecho porque estaba como subsecretario para América del Norte”, dijo Sheinbaum.
Ahí está la clave. Migración, seguridad, gusano barrenador, agua, comercio… la agenda con el vecino del norte es la que realmente define la política exterior mexicana. Lo demás es complemento.
La llamada con Rubio ocurrió antes de las comunicaciones con Panamá y Emiratos. ¿Prioridades claras? Parece que sí.
Más contactos en la lista
La agenda no para ahí. Esta semana también hubo intercambios con:
- Cuba (reafirmando “lazos de solidaridad”)
- Costa Rica (explorando colaboración económica)
- La OEA (hablando de dinámica regional)
Velasco parece decidido a marcar territorio rápido. Pero en diplomacia, como en todo, las acciones pesan más que las palabras. Ya veremos qué sale de tanto diálogo.




