Las cifras que la 4T quiere que veas (y las que no)
Claudia Sheinbaum salió hoy con los números en la mano. En La Mañanera, la presidenta exhibió lo que llama un éxito indiscutible: el turismo internacional en México está en racha.
Según sus datos, entre enero de 2025 y enero de 2026, los visitantes internacionales aumentaron un 10%. Los turistas —aquellos que pernoctan al menos una noche— crecieron un 8.6%.
“Aún con propaganda en contra de México, miren, cómo ha aumentado el turismo en el país”, afirmó Sheinbaum, lanzando un dardo a sus críticos sin nombrarlos.
Aquí está el detalle que su discurso oficial suaviza. Ella misma aclara la triquiñuela estadística:
“La diferencia entre ‘visitantes’ y ‘turistas’ es que los turistas se quedan un día. Hay muchos cruceros que vienen, llegan, bajan durante un día y después se retiran. Entonces, eso es que se cuenta como ‘visitante’, no necesariamente como ‘turista’.”
Traducción: una parte importante del celebrado 10% son pasajeros de cruceros que pisan tierra unas horas y cuyo gasto es limitado. El dato duro —el de quienes realmente dejan dinero en hoteles y restaurantes— es el del 8.6%.
El contexto que falta
Sheinbaum vinculó el crecimiento a la conectividad aérea y prometió “acciones especiales de protección” pensando en el Mundial 2026. Lo que no dijo es cómo estas cifras se comparan con los niveles prepandemia, o qué porcentaje del PIB representa realmente esta “derrama económica” que menciona.
Celebrar el crecimiento es fácil. La pregunta incómoda —la que todo gobierno evita— es: ¿crecimiento desde dónde? ¿Y para beneficio de quién? El turismo puede ser un espejismo de prosperidad si solo llena los bolsillos de unos cuantos.
Mientras, ella sigue vendiendo la idea de un “México de moda”. Los números son su mejor argumento público. Por ahora.




