El bisturí presidencial apunta a las jubilaciones de lujo
Claudia Sheinbaum anunció hoy una iniciativa para tumbar de un plumazo las pensiones “con privilegios” que cobran exfuncionarios de alto nivel. La jugada es modificar el artículo 127 de la Constitución.
La regla sería clara: ninguna pensión de un exfuncionario de confianza podrá superar el 50% del salario de la presidenta. Un límite de hierro para los retiros dorados.
“Es un párrafo en el 127 constitucional que tiene que ver con pensiones sin privilegios, es decir, exfuncionarios de altos mandos que en la actualidad están recibiendo pensiones onerosas”, detalló Sheinbaum.
Según sus cálculos, el ahorro para el erario rondaría los 5 mil millones de pesos. Dinero que, promete, se redirigirá a programas sociales. La iniciativa llega al Senado el lunes.
La letra chica y los posibles tropiezos
Aquí viene lo interesante. La mandataria admitió que la propuesta no aplicaría para exministros de la Suprema Corte. Sí cubriría a exfuncionarios federales y de organismos descentralizados.
Y claro, anticipa batallas legales. Pero hace un guiño a su propia reforma judicial: recordó que los amparos contra cambios constitucionales ahora tienen nuevas limitaciones.
De paso, soltó otra perla: en la futura reforma electoral se planteará que los consejeros electorales no ganen más que ella. “Porque muchos de ellos se amparan”, sentenció.
El caso personal como ejemplo (o como cortina)
Sheinbaum usó su propia situación para dar lección. Contó que al asumir la presidencia renunció a su plaza en la UNAM tras agotar la licencia máxima. Y que su futura pensión del ISSSTE, por sus años de servicio, sería de unos 30 mil pesos.
Un gesto calculado. ¿Simbólico o sustancial? El tiempo dirá si este bisturí constitucional logra cortar de raíz los privilegios o solo hace un rasguño superficial.




