Un recorte con tijeras selectivas
El pleno del Senado dijo ‘sí’ a ponerle un freno a las jubilaciones millonarias. Lo hizo por unanimidad. Pero, como siempre, el diablo está en los detalles… y en los que se quedaron fuera del recorte.
La reforma apunta a los exdirectivos de paraestatales como CFE, Pemex o la extinta Luz y Fuerza. Esos que se retiran con pagos de hasta un millón de pesos. Sin embargo, no toca a los exsecretarios de Estado ni a los militares. Una omisión que huele a compromiso político desde lejos.
¿En qué consiste el cambio?
Básicamente, establece que ninguna pensión en el país podrá superar la mitad del salario de la persona titular del Ejecutivo Federal. Eso son unos 70 mil pesos al mes. Y sí, será retroactiva.
“La Constitución no es una Ley, sino una norma fundamental”, argumentó el senador Javier Corral (Morena) para justificar la retroactividad. Según él, esto no elimina el derecho a la pensión, solo “limita la existencia de pensiones altas”.
Pero no todos tragaron entero el argumento legal. Francisco Ramírez Acuña (PAN) mostró su preocupación: podría pisar el tema de derechos humanos y los principios de progresividad y no regresividad en materia de seguridad social.
Su punto es claro: si vas a hacerlo, hazlo bien y para todos.
“Las propuestas de modificación… deberían tener alcance a todas las instancias públicas, como a las Fuerzas Armadas”, dijo Ramírez Acuña.
Luis Donaldo Colosio (MC) también puso un pero: cuestionó excluir al Poder Judicial y a los militares, y advirtió que usar un salario presidencial “fluctuante” como referencia podría generar incertidumbre jurídica.
Aún así, todos votaron a favor. Reconocieron que hay excesos obscenos. El gobierno federal calcula un ahorro de unos 5 mil millones de pesos al año con esta medida. Dinero que hoy va a parar a los bolsillos de entre 3,400 y 5,600 exfuncionarios con jubilaciones de ensueño.
La pelota ahora está en la Cámara de Diputados. Veremos si San Lázaro aprueba el dictamen tal cual, o si alguien se atreve a incluir en el recorte a los demás privilegiados del sistema.




