El teatro de las pensiones: un acto de corrección con escenario pendiente
La Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno acaba de bajar el telón del primer acto. Seis pensiones doradas de extrabajadores de Pemex, que llegaban a superar los 500 mil pesos mensuales, fueron recortadas. ¿La razón? Algunas incluso opacaban el salario de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Los ajustes se realizaron tras recibir datos complementarios directamente de la petrolera.
Los nombres suenan a reparto de una obra costosa: Mario Francisco Espinosa Estrada, Jorge Ernesto Moreno Tovar, Salvador Quero García y otros. Sus ingresos por retiro ahora oscilan entre 63 mil y 201 mil pesos. Un descenso dramático, pero la función está lejos de terminar.
Porque mientras estos seis ven reducido su ingreso garantizado, otros mantienen su lugar en el elenco principal. Carlos Arturo Sánchez Magaña, Guillermo Gil Arias y Marcos Ramírez Silva, entre otros, conservan pensiones que rozan o superan el millón de pesos al mes. La SABG se lava las manos argumentando que cada institución es responsable de sus datos.
Este movimiento ocurre mientras, en el gran escenario del Congreso, se debate la iniciativa estrella de Sheinbaum: eliminar estos privilegios y poner un tope cercano a los 70 mil pesos. El Senado ya dijo ‘sí’ por unanimidad. Ahora la pelota está en la Cámara de Diputados, con fecha límite en abril del 2026.
¿Es esto transparencia real o solo un cambio de utilería? La Secretaría lo vende como un esfuerzo por la rendición de cuentas. Pero para muchos ciudadanos, que ven cómo estos ingresos vitalicios drenan los recursos públicos, la pregunta es más simple: ¿cuándo cae el telón definitivo sobre este sistema?




