El diputado que cambia el Congreso por ‘La Casa de los Famosos’
Aquí tenemos un guion que ni el más creativo de Hollywood se atrevería a escribir. Ricardo Monreal, uno de los operadores políticos más experimentados del país, confirmó hoy lo que muchos sospechaban: el diputado federal Sergio Mayer se va a un reality show.
En declaraciones en San Lázaro, Monrela soltó la bomba con una calma que contrasta con lo surrealista del asunto. Dijo que Mayer le informó personalmente de su decisión.
“Me dijo que tenía una invitación para participar en este evento y que iba a pedir licencia, creo que era lo más lógico”, reveló el coordinador de Morena. “Lo otro de mantenerse como diputado no hubiera sido conveniente”.
Es decir, el legislador consideró más ‘conveniente’ ausentarse del trabajo para el que fue electo… para entrar a una casa llena de cámaras. El teatro político da paso literalmente al teatro de la televisión.
Una licencia indefinida para la fama
Los detalles son tan increíbles como parece. Mayer fue confirmado de último minuto para ‘La Casa de los Famosos’ de Telemundo. La Cámara ya le otorgó una licencia indefinida para ausentarse.
¿El plazo? Entre 13 y 17 semanas. Casi cuatro meses en los que su curul estará vacía mientras él compite por… ¿qué exactamente? ¿Popularidad? ¿Contratos futuros?
Monreal, con ese pragmatismo que lo caracteriza, añadió algo revelador:
“Tienes razón de separarte en lugar de mantenerte como diputado y en las dos vías, pero él lo decidió así”.
Traducción: Mejor que se vaya del todo a que intente hacer malabares con ambos roles. Al menos hay coherencia en la incoherencia.
Lo más jugoso viene al final. El morenista lanzó un dardo envuelto en seda: “Ojalá cada vez tengamos mejor representación, incluyéndome a mí”.
¿Un reproche velado? ¿Frustración ante este espectáculo dentro del espectáculo político? Suena a eso. Suena a un veterano que ve cómo ciertos códigos se rompen ante las cámaras de un concurso televisivo.
Mientras tanto, en el distrito que eligió a Mayer, sus representados se quedarán sin voz activa en el Congreso. Todo porque su diputado prefirió el glamour efímero de un estudio a la tarea dura (y aburrida) de legislar.
El mensaje final es claro: En la política actual, a veces el camino al poder pasa primero por ganar rating.




