¡Histórico en el teatro de los sueños!
Noah Okafor fue el héroe. Dos goles en media hora bastaron para que el Leeds United venciera 2-1 al Manchester United. No era un triunfo cualquiera. Era el primero del club en Old Trafford desde… ¡1981! Una maldición de 42 años rota de la mejor manera.
La presión del Leeds desde el pitido inicial fue abrumadora. A los cuatro minutos, Okafor ya festejaba el primero tras un centro profundo. A los 29, remató de primera desde fuera del área y el balón se coló por el ángulo lejano. El equipo de Daniel Farke pasó literalmente por encima de su rival.
“Me siento cansado y aliviado, pero también orgulloso de los chicos”, confesó Farke tras el partido. “Fue una actuación fantástica. Hay que mantener la calma y ceñirse al plan”.
La tarea del United, con Michael Carrick en el banquillo, se complicó aún más cuando Lisandro Martínez vio la roja directa por agarrar del pelo a Dominic Calvert-Lewin. Con diez hombres, reaccionaron.
Casemiro descontó con un potente cabezazo al 68, tras un centro de Bruno Fernandes. Los últimos veinte minutos fueron un subidón emocional puro, con ocasiones claras para ambos lados, pero el marcador ya no se movió.
“No empezamos particularmente bien”, admitió Carrick. “No tuvimos el ritmo. Estoy satisfecho con cómo afrontamos el segundo tiempo, pero es más difícil con un hombre menos”.
Para Farke, más allá de la euforia histórica, lo importante es lo que viene.
“Una victoria siempre es buena para el ánimo y la confianza. También para la tabla”, dijo el técnico alemán. “Se necesitan algunos puntos más… Tenemos que mantenernos humildes y con hambre”.
Con estos tres puntos dorados, el Leeds salta al puesto 16 y se coloca seis puntos por encima del descenso. El Manchester United, por su parte, desperdició la chance de despegarse en la lucha por los puestos europeos.
Una noche para recordar en Yorkshire. No solo ganaron un partido; enterraron un fantasma.




