La guerra cambió de cara
Ya no es solo artillería y trincheras. La guerra entre Ucrania y Rusia entró en una fase donde los drones dominan el cielo. Y las cifras son escalofriantes.
Solo en marzo, las fuerzas ucranianas derribaron más de 33.000 drones rusos. Así lo reportó el ministro de Defensa. Una locura que muestra cómo estos aparatos se volvieron el pan de cada día.
“Es un número récord que refleja la magnitud creciente de los ataques aéreos”, señaló el funcionario.
Ucrania responde lejos
Pero no todo es defensa. Kiev también pegó fuerte con drones de largo alcance, capaces de alcanzar objetivos dentro del territorio ruso. Hablamos de una refinería y una terminal petrolera en el mar Negro, golpeadas repetidamente.
Las autoridades locales ordenaron evacuaciones preventivas en zonas cercanas, temiendo daños mayores. Esto ya no es un conflicto contenido en una frontera.
Lo que esto significa
Como madre que ve noticias con su hija adolescente, siempre pregunto: ¿qué sigue? Porque cuando un país ataca infraestructura energética del otro, la escalada es real. Y las familias, tanto allá como acá, pagan el precio.
La pregunta ahora no es si los drones cambiarán la guerra—ya lo hicieron—sino cuánto más lejos puede llegar esto sin que todo explote.




