El milagroso oasis de legalidad en los ductos
En un giro de eventos que ha dejado perplejos a escépticos y cínicos por igual, el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, ha anunciado ante el mundo lo que muchos consideraban imposible: un cese total y absoluto en la actividad del huachicol fiscal. Sí, han leído bien. En el vasto y a menudo incontrolable territorio nacional, el robo de combustible ha sido, al parecer, erradicado de la faz de la república. O al menos, eso es lo que se desprende de su comparecencia en la conferencia mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum, un escenario donde la realidad a veces adquiere matices… digamos, creativos.
Con la solemnidad de quien anuncia el descubrimiento de una nueva partícula subatómica, Gertz Manero expuso que, tras dos sonados casos en Altamira y Ensenada, se conformó un grupo de trabajo de alto nivel. En esta alianza de titanes, se congregaron el Ejército, la Marina, la Secretaría de Seguridad, Aduanas y todas las unidades de protección de Pemex. Un dream team de la seguridad que, según su narrativa, ha logrado lo que décadas de estrategias fallidas no pudieron: silenciar los ductos. “A partir de ese momento no hemos vuelto a tener un solo caso”, declaró el fiscal, con una convicción que, sin duda, hará suspirar a los amantes de los finales felices. Uno casi espera que suelte un “y vivieron felices para siempre”.
Las Órdenes Pendientes y el Fantasma de Topolobampo
Por supuesto, en este cuento de hadas fiscal no todo es color de rosa. Hay algunos pequeños detalles, esas migajas de realidad que se resisten a ser barridas bajo la alfombra. Resulta que, en el caso de Altamira, donde el barco fue asegurado por la Armada de México y se descubrió un vínculo directo con el poderoso Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), aún faltan ejecutar órdenes de aprehensión. De las ocho emitidas, solo tres se han cumplido. ¿Dónde estarán los otros cinco caballeros? ¿Quizá disfrutando de unas vacaciones no planeadas en algún paraíso fiscal o, irónicamente, en una playa cercana a un ducto?
Y luego está el misterioso asunto de Topolobampo. Ahí apareció un barco cargado con material químico que, nos aseguran, “hasta este momento no se ha obtenido ninguna muestra de que sea materia de huachicol“. Vaya alivio. Es reconfortante saber que un buque con sustancias químicas no identificadas merodeando por nuestras costas no representa, al menos oficialmente, un problema de robo de hidrocarburos. ¿Qué podría salir mal? La imaginación, claro está, vuela hacia escenarios de película de espionaje, pero el mensaje oficial es tranquilizador: no es huachicol, así que… ¿no hay de qué preocuparse? La eficacia de la coordinación interinstitucional parece ser tan selectiva como el menú de un restaurante gourmet.
Es casi conmovedor el nivel de optimismo institucional. El fiscal pinta un cuadro donde la mera formación de un comité ha actuado como un escudo mágico contra uno de los negocios ilícitos más rentables y arraigados del país. Uno se pregunta si el mismo grupo de trabajo habrá logrado también que el tráfico de la Ciudad de México fluya sin problemas o que el precio del aguacate baje. La fe en el poder de las juntas de trabajo es, sin duda, conmovedora. Mientras tanto, las estadísticas nacionales sobre extracción ilegal de combustible, y los cárteles que las controlan, deben estar esperando con ansias el próximo parte de prensa para ajustar sus modelos de negocio a esta nueva y radical realidad.
En el gran teatro de la seguridad nacional, este anuncio es un acto fascinante. Por un lado, se anuncia un resultado histórico, una victoria sin precedentes. Por el otro, se mencionan de pasada órdenes de aprehensión sin cumplir y vínculos con el crimen organizado que sugieren que el problema dista de estar resuelto. Es el clásico “misión cumplida” antes de que termine la misión. El mensaje final es claro: celebremos la calma chicha, incluso si en el horizonte se vislumbran nubes de tormenta… o de humo de combustibles robados.
¿Te sorprende esta noticia? Comparte este análisis mordaz en tus redes sociales y haz que tu audiencia también reflexione sobre las paradojas de la información oficial. Explora más contenido relacionado con la seguridad y la política nacional en nuestro sitio.




