El Demonio del bajo prefiere la cama del hospital al backstage
Parece que incluso una criatura de la noche, maquillada hasta más no poder y escupiendo fuego, no es inmune a los percances de la mortalidad común y corriente. Gene Simmons, el bajista cuya lengua es más famosa que la de un reptil, decidió tomar un desvío no planificado hacia el mundo de las luces estroboscópicas… de una ambulancia.
La noticia, que nos llegó con la urgencia de un solo de batería en un tema de Kiss, revela que el músico fue hospitalizado de emergencia tras sufrir un accidente de tráfico. ¿La causa? Nada más y nada menos que perder el conocimiento mientras pilotaba su vehículo por la soleada Autopista de la Costa del Pacífico, en California. Uno pensaría que después de 50 años en los escenarios, aguantando el sonido a todo volumen, lo último que perdería sería el sentido. Pero la vida, o la presión arterial, siempre tiene una sorpresa bajo la manga.
Según los chismes bien informados de la cadena NBC4, el suceso ocurrió un miércoles por la tarde. La épica travesía terminó con la camioneta del rockero desviándose por varios carriles –suponemos que en un intento de batir el récord de slalom en una autopista– para finalmente impactar contra un pobre coche que, todo hay que decirlo, estaba tranquilamente estacionado y sin meterse con nadie. Una demostración de poder, sin duda.
¿Emergencia médica o simple ensayo general?
La prestigiosa revista People, siempre al pie del cañón para contarnos las desventuras de los famosos, informó que los valientes oficiales del Departamento de Bomberos de Los Ángeles trasladaron al septuagenario músico a un centro hospitalario en Malibú. No para que le dieran un premio a la conducción temeraria, sino para que fuera valorado y recibiera el tratamiento pertinente. Los reportes oficiales, siempre tan comedidos, citaron que el incidente “no fue de gravedad”. Claro, porque desmayarse al volante y hacer una coreografía improvisada con una tonelada de metal es lo que los expertos llaman “un día normal en la oficina”.
Ante el lógico revuelo y las especulaciones sobre si Simmons había intentado, quizás, besar al asfalto con demasiado fervor, su esposa, Shannon Tweed, salió al quite. Con la serenidad de quien está acostumbrada a vivir con un hombre que escupe sangre falsa para ganarse la vida, aseguró a la cadena que el astro del rock se encuentra “estable” y que ya se está recuperando en la comodidad de su hogar. Mientras tanto, el representante del artista, en un alarde de optimismo corporativo, confirmó a la misma revista que el intérprete está en “perfectas condiciones de salud”. “Gene está bien y ya volvió al trabajo“, sentenció. Porque, ¿qué mejor manera de demostrar que estás en plena forma que yendo directo de la camilla de un hospital a tu escritorio?
Este emocionante capítulo de “Así pasa cuando conducen los famosos” llega a escasas semanas de que los intérpretes del éxito “I Was Made for Lovin’ You” se reencuentren en los escenarios. La banda, que se había retirado de las giras en 2023 con una de esas despedidas que nunca son del todo ciertas, tiene planeado reunirse en Las Vegas el próximo noviembre para celebrar nada menos que su aniversario número 50. Qué casualidad, justo a tiempo para que su bajista tenga una anécdota nueva que contar: la del día que su camioneta bailó sin música.
Uno no puede evitar preguntarse si este incidente fue simplemente un recordatorio de que la edad no perdona, un intento fallido de recrear un videoclip o quizás una estrategia de marketing demasiado elaborada para darle publicidad a la próxima gira. Al fin y al cabo, en el mundo del espectáculo, cualquier titular es buen titular. Mientras tanto, el coche estacionado está solicitando una indemnización… y probablemente una sesión de terapia.
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