El precio del crudo salta mientras la tensión militar estrangula una arteria vital
Los mercados abrieron este domingo con un golpe seco. Los precios del petróleo subieron bruscamente tras una escalada de ataques entre Estados Unidos, Israel e Irán en el Golfo Pérsico. La respuesta inmediata de los corredores fue clara: apostar a que el suministro desde la región se va a complicar, y mucho.
El West Texas Intermediate (WTI) estadounidense superó los 72 dólares por barril, un salto de cerca del 8% desde el viernes. El Brent, la referencia internacional, hizo lo propio, alcanzando los 79 dólares. No es para menos.
¿Por qué un ataque en Oriente Medio nos cuesta más llenar el tanque?
La clave tiene un nombre: Estrecho de Ormuz. Por ese angosto paso marítimo, flanqueado al norte por Irán, circulan unos 15 millones de barriles de crudo al día. Eso es casi el 20% del petróleo mundial.
“Aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo pasa por el estrecho de Ormuz, una arteria vital para el comercio mundial”, explicó Jorge León, vicepresidente sénior de Rystad Energy.
Los ataques del domingo incluyeron blancos en dos embarcaciones que transitaban precisamente por esa zona. Cada incidente ahí es como apretar un poco más un grifo gigante. Si se cierra, el mundo se queda sediento.
La reacción no se hizo esperar. Ocho países de la OPEP+, incluidos pesos pesados como Arabia Saudí y Rusia, anunciaron que aumentarán la producción en abril. Prometieron unos 206.000 barriles diarios extra.
Pero los analistas miran ese anuncio con escepticismo. De qué sirve producir más petróleo si no puedes sacarlo de la región.
“Si los flujos a través del golfo (Pérsico) se ven limitados, la producción adicional ofrecerá un alivio inmediato limitado”, advirtió León. “El acceso a las rutas de exportación es mucho más importante que las metas de producción anunciadas públicamente”.
Es decir: promesas sobre el papel versus barcos que no pueden zarpar. La historia suele favorecer a estos últimos.
A esto se suma otro factor: Irán exporta alrededor de 1,6 millones de barriles diarios, principalmente a China. Si sus ventas se bloquean, Pekín tendrá que buscar crudo en otro lado, presionando aún más los precios globales.
La memoria del mercado es larga. A mediados de febrero, Teherán ya había cerrado partes del estrecho para lo que llamó un “ejercicio militar”. Cada cierre temporal es un ensayo general de lo que podría ser una crisis total.
Mientras los misiles cruzan el cielo del Golfo, las familias en todo el mundo sentirán el impacto donde más duele: en la bomba de gasolina. Los expertos ya avisan: si esto se prolonga, prepárense para pagar más tanto por el crudo como por sus derivados. La geopolítica acaba de encender la mecha.




