El conflicto entra en una nueva y peligrosa fase
Estados Unidos e Israel lanzaron este domingo una serie de bombardeos masivos sobre territorio iraní. Los ataques se concentraron en instalaciones de misiles balísticos y buques de guerra, marcando una escalada militar sin precedentes tras la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei.
Las autoridades iraníes reportan más de 200 fallecidos desde el inicio de esta campaña. Explosiones sacudieron Teherán, con columnas de humo visibles en el cielo. La capital vive horas de incertidumbre y miedo.
Una espiral de violencia que no cesa
La respuesta de Irán no se hizo esperar. El país lanzó misiles contra Israel y estados del Golfo Pérsico en una contraofensiva que, según Washington, dejó tres militares estadounidenses muertos. Son las primeras bajas confirmadas de EE.UU. en este conflicto.
En Israel, un ataque alcanzó una sinagoga en Beit Shemesh, elevando el total nacional a 11 muertos. La policía reporta once personas desaparecidas. La violencia toca directamente a civiles en ambos bandos.
Lo preocupante es que los ataques no muestran señales de detenerse. Washington y Tel Aviv apuntan ahora a objetivos militares, políticos y de inteligencia cruciales. Esto ya no es una escaramuza; huele a guerra abierta con potencial para desestabilizar toda la región.
“Estamos incrementando nuestra ofensiva”, declaró el general israelí Effie Defrin a los medios, confirmando que unos 100 aviones atacaron simultáneamente objetivos en Teherán.
Entre los blancos: edificios de la fuerza aérea iraní, su mando de misiles y su fuerza de seguridad interna. Esta última fue clave en la represión de las protestas antigubernamentales de enero.
El poderío militar estadounidense se despliega
Las fuerzas armadas de EE.UU. detallaron el uso de bombarderos furtivos B-2 equipados con bombas de 900 kilos. Donald Trump, por su parte, celebró en redes sociales los daños infligidos:
“Nueve buques de guerra iraníes hundidos y el cuartel general de su Armada destruido en gran medida”, tuiteó el presidente.
Esta acción conjunta es la segunda en ocho meses, pero su escala es distinta. Representa una demostración contundente del poderío militar estadounidense bajo una administración que llegó prometiendo evitar “guerras eternas”.
La comunidad internacional observa con alarma creciente. Gran Bretaña, Francia y Alemania emitieron una declaración conjunta expresando estar “horrorizados” por los ataques “imprudentes” iraníes contra sus aliados.
Se ofrecen a trabajar con EE.UU. para detener la escalada, pero las palabras suenan débiles frente al rugido de las bombas. El tablero geopolítico del Medio Oriente tiembla, y nadie sabe dónde ni cuándo parará esta bola de nieve.




