El refrigerador del planeta está fallando
El hielo marino del Ártico acaba de empatar su nivel más bajo registrado para un invierno. Sí, la estación en la que debería crecer. Mientras tanto, el resto del mundo está batiendo récords de calor como si no hubiera un mañana.
Este hielo es crucial. Actúa como un gigantesco espejo blanco que refleja la energía solar. Sin él, los océanos absorben más calor y el sistema climático se desajusta.
“Por mucho, el evento de calor más extremo en la historia climática mundial”, calificó el climatólogo Maximiliano Herrera las temperaturas de marzo.
Un planeta que se parte en dos
La semana pasada fue una locura. Dieciséis estados de EE.UU. rompieron récords para marzo. En México, miles de registros fueron pulverizados. Pero Asia fue otro nivel: “decenas de miles de récords mensuales” destrozados por márgenes brutales, según Herrera.
La paradoja es total. Mientras esto ocurría, la Antártida establecía un récord del día más frío jamás medido en marzo: -76,4°C.
Volvamos al Ártico. Este año, el hielo alcanzó su pico máximo invernal en solo 14,29 millones de km². Es casi idéntico al mínimo histórico del año pasado y mucho menor que el promedio histórico.
“A medida que las temperaturas se han calentado… hay menos oportunidad de que el hielo crezca”, explicó Walt Meier, científico del Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo.
No es un cambio brusco. Es una caída constante y persistente que nos da una “ventaja inicial” para una temporada de deshielo veraniega aún peor.
Y aquí está lo grave: menos hielo blanco en verano significa océanos más cálidos. Eso altera la presión atmosférica y puede modificar la corriente en chorro, ese río de aire que mueve nuestro clima y genera fenómenos extremos.
Para los osos polares y las focas es una mala noticia directa. Para la geopolítica también: nuevas rutas navegables hacen deseables territorios antes ignorados, como Groenlandia.
Meier lo resume con claridad: “El máximo invernal es… una señal del calentamiento global por el cambio climático”. No hace falta decir más.




