El telón se abre: la lista de los privilegiados
La Secretaría Anticorrupción acaba de soltar los nombres. Es como si alguien prendiera las luces en medio de una función privada. Ahí están, en letras grandes, los extrabajadores de organismos públicos que siguen cobrando fortunas del erario.
José Ángel Gurría, exsecretario de Hacienda, encabeza la nómina con 120 mil 685 pesos mensuales por su pensión de Nafin. Óscar Espinosa Villarreal, exjefe del Departamento del DF, percibe 33 mil 400 pesos. Pero son solo la punta del iceberg.
“Algunas pensiones superan incluso el salario de la presidenta de la República”, advirtió Raquel Buenrostro, titular de la dependencia.
En casos extremos, dijo, llegan a más de un millón de pesos al mes. Imagínense: un solo exfuncionario recibiendo en un año lo que muchas familias no ven en toda una vida.
La función continúa: ¿y ahora qué?
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó los datos y anunció lo inevitable: una reforma constitucional para eliminar estas prebendas. El Senado ya dio el primer paso aprobando por unanimidad un tope de unos 70 mil pesos mensuales para pensiones en organismos como Pemex y CFE.
Pero aquí está el detalle que muchos pasan por alto: la medida no toca a exfuncionarios de secretarías de Estado ni a militares. El teatro político siempre tiene actores protegidos entre bambalinas.
Mi padre me enseñó que la política afecta la vida diaria. Mientras estas pensiones doradas siguen fluyendo, hay hospitales sin medicamentos y escuelas con goteras. El verdadero drama no está en los discursos, sino en estas listas donde se juega el futuro del país.




