Britney se declara culpable: el acuerdo que le salvó el pellejo
Britney Spears respiró profundo ayer, aunque no en persona. Su abogado hizo el trabajo sucio: declararse culpable de un cargo menor para que la Princesa del Pop no termine entre rejas. Todo por aquel susto de marzo en el sur de California, donde la agarraron manejando bajo los efectos del alcohol y las sustancias.
La chica de 44 años ni se apareció en el tribunal del condado de Ventura. Su representante legal, Michael A. Goldstein, aceptó lo que llaman un “wet reckless” —básicamente, un pase libre con condiciones: un año de libertad condicional, un cursito sobre no manejar borracho y las multas de ley. Nada de cárcel.
“La oferta de declaración de culpabilidad era estándar para acusados sin antecedentes”, dijo la oficina del fiscal de distrito. Sin choque, sin lesiones, nivel bajo de alcohol en sangre. Y Britney ya había mostrado buena fe al meterse voluntariamente a un centro de tratamiento en abril.
El show mediático en Ventura
La audiencia fue un circo, pero no el que ella protagoniza en el escenario. Los medios se arremolinaron en Ventura, al noroeste de Los Ángeles, esperando verla. Pero no hubo show: cargo menor, sin obligación de aparecer.
La cantante tiene casa por esos rumbos, cerca de donde la arrestaron el 4 de marzo. En ese entonces, su equipo calificó sus acciones de “inexcusables” y esperaban que el arresto fuera un llamado de atención. Desde que la acusaron formalmente, silencio total.
Las autoridades dijeron que tenía alcohol y drogas en el sistema, pero nunca especificaron cuáles ni el nivel exacto de alcohol. Misterio que queda flotando, como esas canciones que no soltamos.




