El telón se abre sin México
La escena estaba lista. Donald Trump reunió a doce países latinoamericanos afines en lo que llamó el ‘Escudo de las Américas’. Pero había una silla vacía notable: la de México. La presidenta Claudia Sheinbaum lo confirmó este martes. No recibieron invitación.
“No, no fuimos invitados, pero no, no necesitábamos ser invitados porque nosotros tenemos ya un acuerdo con Estados Unidos”, declaró Sheinbaum en su conferencia matutina.
Su tono fue más de desdén que de preocupación. Como si le hubieran negado el acceso a una función secundaria cuando ella ya tiene un contrato para el espectáculo principal.
Un guión escrito desde antes
La cumbre del pasado 7 de marzo incluyó a gobiernos alineados con Trump como los de Nayib Bukele en El Salvador y Javier Milei en Argentina. Se habló de migración y seguridad. Pero Sheinbaum insiste en que México no perdió nada.
“Pues es lo que decidió (Donald Trump), ¿verdad? Lo que he comentado es que nosotros tenemos un entendimiento desde antes con Estados Unidos”, explicó.
Detalló que existe un grupo de trabajo bilateral que se reúne mensualmente. Para ella, ese canal es más sustancial que cualquier foto grupal diplomática.
La acusación como telón de fondo
El drama tiene su conflicto central. En esa misma cumbre, Trump lanzó una acusación directa:
“Debemos reconocer que el epicentro de la violencia de los cárteles es México”.
Anunció una alianza militar para “destruir” a los cárteles. Un guión bélico donde señala a México no como aliado, sino como problema.
Sheinbaum respondió con datos, no con dramatismo. Mencionó la “disminución de tráfico de fentanilo” y la relación permanente con el Departamento de Estado y el Comando Norte estadounidense.
Para el gobierno mexicano, la obra importante se desarrolla entre bastidores, en esas reuniones técnicas mensuales. El gran discurso de Trump sería, en esta lectura, pura escenografía.
La pregunta que queda flotando es simple: ¿Esta exclusión es un desaire diplomático o realmente carece de importancia como dice Sheinbaum? En el teatro de la política internacional, a veces no ser convocado al escenario dice más que cualquier parlamento.




